La primera noche del Santana Festival Jazz & Blues dejó claro que la cita ha comenzado con el listón muy alto. El escenario reunió propuestas muy distintas entre sí, pero unidas por un mismo denominador común: la calidad. Del bolero al jazz latino, pasando por las grandes big bands estadounidenses, el blues más auténtico y la cultura de club vinculada a la música negra, el público disfrutó de una velada que mantuvo el nivel de principio a fin.
Con la presentación de Francisco de Paula Sánchez, la encargada de abrir el festival fue la linarense Macarena Fernández, conocida artísticamente como Amara Carés. Su actuación giró en torno al bolero y al jazz latino, recuperando un repertorio de canciones que cruzaron el Atlántico en ambas direcciones y que, décadas después de su nacimiento, conservan intacta su capacidad para emocionar. La cantante ofreció un recital elegante y cercano, en el que la sensibilidad interpretativa fue la gran protagonista.


El relevo lo tomó la Assejazz Big Band, dirigida por Daniel Muñoz. La formación sevillana trasladó al público a la época dorada de las grandes orquestas estadounidenses de mediados del siglo XX con un concierto de enorme solidez. La actuación sufrió un contratiempo de última hora por la ausencia, debido a problemas de salud, de la cantante IO The Singer. En su lugar subió al escenario Cristina Sarasa, que asumió el reto con absoluta naturalidad y conquistó rápidamente al auditorio gracias a la potencia y personalidad de su voz.
El repertorio fue un recorrido por algunos de los nombres imprescindibles de la historia del jazz y la música popular, con composiciones ligadas a figuras como Duke Ellington, Louis Armstrong o Frank Sinatra. La precisión de la sección de metales, el equilibrio entre los músicos y la solvencia de la dirección hicieron de la actuación uno de los momentos más destacados de la noche.


Pero si hubo un artista que consiguió levantar al público de sus asientos, ese fue Richard Ray Farrell. El músico estadounidense demostró por qué está considerado uno de los grandes representantes del blues contemporáneo. Más allá de su dominio de la guitarra o de una voz cargada de matices, Farrell transmite la autenticidad de quien ha hecho del blues una forma de entender la vida.
Acompañado por una banda perfectamente engrasada, desplegó una colección de riffs intensos y cargados de sentimiento que hicieron vibrar al público desde los primeros compases. Cada solo encontraba respuesta en los aplausos de un auditorio completamente entregado. Fue una actuación llena de fuerza, honestidad y emoción, de esas que dejan la sensación de haber asistido a algo especial.



La clausura de la primera jornada quedó en manos de Sr. Lobezno, una figura imprescindible para comprender la cultura de club ligada a la música negra en España. DJ, promotor, programador y apasionado coleccionista de vinilos, puso el broche final con una sesión que recorrió diferentes sonidos afroamericanos y mantuvo el ambiente festivo hasta el cierre de la noche.
En líneas generales, el Santana Festival Jazz & Blues arrancó con una programación de gran nivel y con actuaciones que respondieron plenamente a las expectativas del público. Cada propuesta encontró su espacio y su personalidad dentro de una velada muy equilibrada, aunque la descarga de blues de Richard Ray Farrell terminó convirtiéndose, por intensidad y conexión con los asistentes, en el gran momento de esta primera jornada.
El festival continuará este sábado con una nueva sesión en la que subirán al escenario Potato Head Jazz Band, Sarah Dowling junto a Ignasi Terraza y Banda Magda, en otra noche que promete mantener el excelente nivel con el que ha comenzado esta edición.