Casi dos décadas después de que se dibujara en el planeamiento urbanístico, el vial que conectará la Avenida del Pisar con la calle Debla afronta sus últimos trabajos. La calzada y las aceras están terminadas y los nuevos báculos de iluminación ya se encuentran instalados a lo largo del trazado.
La actuación está prácticamente concluida, aunque no abierta al tráfico, y queda pendiente principalmente la plantación del arbolado en los alcorques, además de algunos remates antes de su apertura.
Así lo ha confirmado a El Nuevo Observador el primer teniente de alcalde y concejal de Industria, Empleo, Universidad, Contratación, Autónomos y Emprendedores, Raúl Caro-Accino, quien sitúa el 11 de septiembre como fecha límite para que la empresa concluya los trabajos.
«Existe un compromiso por parte de la empresa de que esté todo terminado el 11 de septiembre. Es la fecha tope para que no tengamos problemas con el uso de los fondos y con la ampliación de plazo que se aprobó en el pasado pleno», explica el edil.
Una vez finalizada la actuación, el Ayuntamiento procederá a la recepción de la obra y el vial podrá abrirse al público una vez instalada la señalización correspondiente.
La fecha no es casual. El pasado mes de febrero, el pleno ordinario aprobó por unanimidad la modificación correspondiente a la segunda y última etapa de las obras en el Arroyo Periquito Melchor, con un presupuesto de 500.000 euros destinado a la iluminación, las nuevas zonas ajardinadas y la culminación del tramo pendiente entre la Avenida del Pisar y la calle Debla.
La ampliación del plazo obliga ahora a completar la actuación antes de mediados de septiembre para no comprometer la financiación europea vinculada al proyecto, encuadrado en la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible Integrado (Edusi), con una inversión global cercana a los 5,5 millones de euros.

Años de espera
El corredor del Periquito Melchor se ha convertido en uno de los proyectos urbanísticos de mayor recorrido de Linares. Su trazado estaba previsto desde hace casi dos décadas, pero las obras no comenzaron hasta junio de 2023, bajo el mandato municipal de PSOE e IU. El proyecto contemplaba inicialmente un plazo de ejecución de apenas ocho meses.
La actuación se encontró con distintos obstáculos durante su desarrollo. Entre ellos, la necesidad de expropiar dos inmuebles que no estaban incluidos en el proyecto inicial. Uno de ellos era una vivienda de dos plantas situada en la calle Debla, deshabitada y en estado de deterioro, cuya demolición fue adjudicada por 7.698,13 euros y permitió avanzar en la culminación del tramo final del vial.
La ejecución de la actuación fue adjudicada a Manuel Alba Tecorive S.L.U., que mejoró la oferta económica inicial de 6.632.998 euros hasta situarla en 5.475.540 euros y redujo el plazo de ejecución de diez a ocho meses. La empresa asumió además dos años de garantía y el compromiso de contratar a ocho personas desempleadas.
Una conexión para descongestionar el centro
La apertura del vial no se plantea únicamente como la culminación de una obra pendiente junto al Arroyo Periquito Melchor. El Ayuntamiento considera que la nueva conexión puede desempeñar un papel relevante en la movilidad de la ciudad.
«Esto no va a ser solo terminar las obras de Arroyo», subraya Caro-Accino, quien plantea conectar la calle Cid Campeador con Labrador y prolongar posteriormente el itinerario hasta la nueva vía que enlaza directamente con la rotonda de Benidorm. Desde ese punto, la conexión permitiría continuar hacia el Paseo de Linarejos y hacia Arrayanes. «Para descongestionar el tráfico del centro va a ser muy interesante», afirma.
La puesta de largo del tramo pendiente permitirá completar así una conexión que durante años ha permanecido interrumpida y mejorar la comunicación entre distintas zonas de Linares, como las barriadas de El Cerro, La Zarzuela y San José.
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