La noche cayó sobre Linares y, con ella, comenzó otra forma de mirar la ciudad. En el Paseo de la Ermita, junto al santuario de la Virgen de Linarejos, unas doscientas personas se acercaron este miércoles para levantar la vista y descubrir que, mucho más allá de las luces urbanas, el cielo guarda un universo lleno de formas, distancias y misterios.
La Asociación Linarense de Astronomía Curiosity organizó una nueva jornada de observación bajo el título ‘Explorando el cielo nocturno de Linares. Cúmulos de estrellas’, una actividad incluida en el pórtico de la Real Feria y Fiestas de San Agustín 2026 que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento linarense.
Las condiciones meteorológicas no acompañaron del todo. Las nubes aparecieron durante buena parte de la jornada y obligaron a aprovechar cada claro, pero no consiguieron apagar el interés de quienes se acercaron hasta el Paseo de la Ermita.
La Luna terminó siendo una de las grandes protagonistas de la noche. Sus cráteres, perfectamente reconocibles a través de los telescopios cuando las nubes lo permitieron, ofrecieron a los asistentes una de esas imágenes que cambian por completo la percepción de un objeto que forma parte del paisaje cotidiano.
La actividad comenzó al caer la tarde y se prolongó hasta las doce y media de la noche. Antes de mirar por los equipos, los integrantes de Curiosity ofrecieron una introducción a los fundamentos de la astronomía. El sistema solar, la Luna, los planetas, las estrellas y las constelaciones sirvieron como punto de partida para adentrarse después en conceptos como la Vía Láctea, los cúmulos estelares, las galaxias y las nebulosas.

La explicación no se quedó en la teoría. Los responsables de la actividad fueron situando sobre el cielo de Linares algunos de los objetos más interesantes que podían observarse durante la noche, ayudando a los asistentes a entender qué estaban viendo y dónde buscarlo.
Después llegó el momento de acercarse a los telescopios. Los participantes se organizaron en grupos para facilitar la rotación y permitir que todos pudieran disfrutar de los distintos equipos. Monitores con experiencia fueron guiando las observaciones y explicando las características de cada instrumento mientras la noche avanzaba.
Curiosity empleó en esta jornada conjuntos de gama alta y profesional dentro del ámbito de la astronomía de aficionados y la divulgación científica. Entre ellos, telescopios Schmidt-Cassegrain, especialmente versátiles para este tipo de actividades. Otro de los equipos estaba orientado de manera específica hacia la astrofotografía. Se trata de un reflector Newtoniano optimizado para la captura de imágenes.
Aquí la mirada cambia. El desafío ya no es únicamente observar lo que el ojo puede distinguir a través del ocular, sino recoger mediante una cámara detalles de objetos del cielo profundo que permanecen fuera del alcance de la visión humana. La elevada luminosidad de este tipo de telescopio permite trabajar con exposiciones relativamente cortas, mientras que la cámara ayuda a obtener imágenes de mayor calidad.



Interés
La tecnología, sin embargo, no fue la única protagonista. Una pantalla de proyección instalada junto a los telescopios permitió mostrar imágenes y material divulgativo mientras avanzaba la actividad. De esta forma, quienes participaban podían comparar lo que estaban observando directamente a través del telescopio con imágenes proyectadas y explicaciones sobre el espectro electromagnético y distintos conceptos relacionados con la astronomía.
La astrofotografía ocupó también un espacio importante dentro de la jornada. Curiosity aprovechó la actividad para acercar al público a una disciplina que exige paciencia, precisión y conocimiento técnico. La combinación de cámaras y telescopios permite registrar la luz procedente de objetos situados a enormes distancias y construir posteriormente imágenes que revelan detalles que no aparecen en una observación visual convencional.
Para Isidoro Garzón, presidente de la Asociación Linarense de Astronomía Curiosity, la respuesta del público fue motivo de satisfacción. Durante la noche pasaron por el Paseo de la Ermita alrededor de doscientas personas, una cifra que refleja el creciente interés que despierta la astronomía entre los linarenses.
También tuvo un significado especial la participación de los propios socios. Entre ellos se encontraba un pequeño aficionado de solo 11 años, cuyo telescopio terminó convirtiéndose en uno de los puntos que más curiosidad despertaron entre los asistentes. Una escena que resume bien el espíritu de un colectivo que pretende que la astronomía no sea un territorio reservado a especialistas, sino una afición capaz de despertar vocaciones y curiosidad desde edades tempranas.
Divulgación
Curiosity reúne a aficionados de Linares y también de otras localidades, entre ellas La Carolina y Jaén capital. El colectivo está formado por personas de perfiles muy distintos: estudiantes, técnicos, profesores e ingenieros que comparten una misma pasión por el cielo. Algunos de sus miembros acumulan más de dos décadas de experiencia y varios están acreditados por la Federación de Asociaciones Astronómicas de España como monitores y divulgadores.
Esa mezcla de experiencia y vocación divulgativa explica buena parte de la filosofía de la asociación. Curiosity nació con un propósito lúdico, cultural y científico: acercar la astronomía al mayor número posible de personas y despertar el interés por una disciplina que permite comprender mejor el lugar que ocupa la Tierra en el universo.
Niños, escolares, adultos, colectivos y particulares encuentran en sus actividades una puerta de entrada a ese mundo. El objetivo está especialmente puesto en Linares, su comarca y el conjunto de la provincia de Jaén, donde la asociación aspira a consolidarse como un referente de la divulgación astronómica.
La siguiente cita prevista por la asociación será otra jornada de observación pública en Mengíbar. Una nueva oportunidad para volver a colocar los telescopios frente al cielo y seguir convirtiendo la astronomía en una experiencia compartida.