El Pabellón Julián Jiménez ha dejado atrás uno de los problemas que más condicionaban su funcionamiento: las filtraciones de agua que durante años habían afectado a la cubierta y que llegaron a provocar el desprendimiento de parte del falso techo.
El Ayuntamiento de Linares ha destinado más de 471.000 euros a una actuación que ha permitido intervenir sobre la cubierta, mejorar el aislamiento, sustituir la iluminación y recuperar algunos de los elementos originales del edificio.
La alcaldesa, Auxi del Olmo, ha visitado las instalaciones junto con el concejal de Deportes, Martín de la Torre, y personal técnico municipal. Durante el recorrido, el arquitecto municipal, Rafael Rascón, ha explicado el alcance de unos trabajos que comenzaron como una actuación de emergencia y terminaron extendiéndose a distintos puntos del pabellón.

El origen está en el desprendimiento de una parte del falso techo. La cubierta contaba con una doble piel: una chapa exterior de apenas un milímetro y, en la parte interior, un falso techo de lamas de aluminio acompañado de lana de fibra de vidrio. Era este segundo elemento el que aportaba parte del aislamiento.
La humedad y las goteras continuadas acabaron deteriorándolo hasta provocar su caída. “Esta parte es la que se cayó por el tema de la humedad y las goteras continuas que tenía”, ha explicado Rascón.
A partir de ese momento se decidió actuar sobre el conjunto de la cubierta. Se han retirado 2.675 metros cuadrados de falso techo y material aislante, además de la cubierta exterior existente y los antiguos lucernarios. El nuevo sistema incorpora paneles sándwich con aislamiento, una prestación de la que carecía la solución anterior.
Los lucernarios también han sido sustituidos por policarbonato doble, con el objetivo de mantener la entrada de luz natural y mejorar al mismo tiempo el comportamiento térmico del edificio.

La estructura principal se ha mantenido después de las comprobaciones realizadas por los técnicos, que determinaron que presentaba suficiente resistencia. Sobre ella se ha aplicado pintura intumescente para mejorar su protección frente al fuego. El resto de la estructura se ha pintado de blanco, una elección que busca aumentar la sensación de amplitud y limpieza en el interior.
La iluminación ha sido otro de los puntos abordados. Los antiguos proyectores de halógeno han dado paso a tecnología LED, con un menor consumo eléctrico y mayor eficiencia. La nueva solución permite, además, aprovechar durante más tiempo la luz natural que entra por los lucernarios. “Hoy día funciona por la mañana casi hasta las ocho de la tarde” con iluminación natural, ha señalado el arquitecto municipal.
Recuperar la memoria del antiguo frontón
Uno de los elementos que ha adquirido especial protagonismo es el antiguo muro del frontón de San José. La pared presentaba problemas de humedad debido al terreno situado detrás, por lo que fue necesario picarla por completo, sanearla y aplicar una protección.
Pero no se ha optado por ocultarla bajo un nuevo revestimiento. El muro ha quedado visto, una decisión que responde tanto a criterios constructivos como a la voluntad de conservar una parte de la historia del inmueble. «Primero como solución constructiva y segundo como testimonio de lo que era este pabellón», ha explicado Rascón.
La eficacia de los trabajos sobre la cubierta se ha comprobado además mediante una prueba de estanqueidad realizada después de finalizar las obras. El ensayo se llevó a cabo durante cuatro días en agosto, mediante un sistema de simulación de lluvia instalado por el laboratorio encargado de verificar el comportamiento de la cubierta.
El objetivo era comprobar que no aparecían nuevas filtraciones y que las distintas zonas permanecían estancas. Las comprobaciones realizadas permitieron validar el resultado.



Más capacidad para competiciones y eventos
La mejora de las instalaciones no se ha limitado a los elementos constructivos. También se ha instalado un nuevo cuadro eléctrico con tomas monofásicas y trifásicas, lo que amplía la capacidad del pabellón para acoger competiciones y acontecimientos que requieran un mayor suministro.
La iluminación LED dispone, además, de un sistema de control domótico y sectorización. El recinto puede utilizar el cien por cien de la iluminación durante las competiciones, reducirla al 50 por ciento en los entrenamientos y mantener una línea independiente para pasillos y zonas de circulación.
En el interior también se ha actuado sobre el acabado general y la imagen corporativa, con el pintado del pabellón y la incorporación del nuevo logotipo del Servicio de Deportes y el escudo de Linares.
Para Auxi del Olmo, se trata de la actuación de mayor envergadura realizada en el Julián Jiménez en sus más de 40 años de historia. La alcaldesa ha defendido que la inversión responde a una demanda de los usuarios y forma parte de la apuesta municipal por mejorar las instalaciones deportivas.
Los trabajos no se dan todavía por cerrados. El Ayuntamiento prevé acometer próximamente la adecuación de los dos servicios públicos y la instalación de un elevador que permita acceder con mayores garantías a la zona del graderío.
Lo que comenzó como una respuesta urgente a un desprendimiento provocado por las filtraciones ha terminado dejando una instalación con una cubierta completamente distinta, mayor protección térmica y frente al fuego, un sistema de iluminación más eficiente y mejores condiciones para acoger tanto la actividad deportiva habitual como acontecimientos de mayor dimensión.
Fotos: Javier Esturillo y Ayuntamiento de Linares