Linarejos ya no marca la diferencia

El Linares solo ha ganado seis de sus últimos 17 partidos en casa y no vence como local desde el pasado 4 de abril, cuando derrotó al Atlético Antoniano

Por:Javier Esturillo
Acción del choque de la primera jornada de Segunda Federación entre el Linares y el Ciudad de Lucena. Foto: Antonio Dávila/Ciudad de Lucena

Durante años, pisar Linarejos era una condena para cualquier rival. Los puntos costaban sangre, sudor y algo de mala leche. El Linares apretaba en casa como pocos equipos de cualquier categoría y el marcador solía acabar cayendo de su lado. Esa fama se está desmoronando y los números lo confirman. Más aún, cuando la salvación pasa por hacerse fuerte en casa.

La temporada 2024-25 fue la última gran muestra de fortaleza. Diez victorias en diecisiete partidos como local, un 58,8%, y solo cuatro derrotas. Catorce goles encajados en todo el curso jugando en casa. Un equipo prácticamente inexpugnable.

Un año después, el paisaje cambió por completo. De esas diez victorias se pasó a seis. De cuatro derrotas, a cinco. Y los empates se dispararon hasta seis, casi tantos como los triunfos. El equipo dejó de ganar más de la mitad de sus partidos en casa para quedarse en el 35,3%, con una defensa que encajó nueve goles más pese a jugar el mismo número de encuentros.

Cuatro partidos sin ganar

Lo más preocupante no son solo los porcentajes. Es la racha. La última victoria del Linares en Linarejos llegó el 4 de abril de 2026, un 2-0 ante el Atlético Antoniano. Desde entonces, nada, en una división que se asemeja más a una Tercera fuerte que a una Segunda División B.

Perdió los dos últimos partidos de aquella temporada en casa, ante el Estepona (2-3) y el Extremadura (1-2), y ha arrancado el curso 2026-27 sin levantar cabeza: empate frente al Ciudad de Lucena y derrota 0-1 ante el filial de Las Palmas, con el gol llegando en el tiempo de prolongación. Cuatro partidos, cero victorias. El fortín, de momento, brilla por su ausencia.

Un parche que no termina de cuajar

Cuando Miguel de la Fuente se hizo cargo del banquillo en enero de 2026, el equipo venía de ganar solo dos de sus siete primeros partidos en casa esa temporada, un 28,6%. Desde su llegada, en diez partidos dirigidos en Linarejos, el técnico vallisoletano ha sumado cuatro victorias, un 40%.

Hay mejora, eso es innegable. Pero queda lejos del 58,8% de victorias alcanzado en la 2024-25 y la racha reciente de cuatro partidos sin ganar sugiere que aquel repunte inicial se ha frenado.

Un fortín que tardó en construirse

Linarejos tampoco fue un muro desde el primer día en Segunda B. En la temporada de debut en la categoría, 2015-16, el Linares ganó seis de diecinueve partidos en casa, un 31,6%, con hasta siete empates. Al año siguiente mejoró algo: ocho victorias sobre diecinueve, un 42,1%.

El miedo que Linarejos llegó a inspirar se construyó con los años y alcanzó su punto más alto con la solidez de la 2024-25. Los datos de aquellas primeras temporadas muestran que convertir el campo azulillo en un escenario incómodo para los rivales fue un proceso que llevó tiempo.

Ahora, después de varios años de fortaleza como local, el Linares vuelve a tener pendiente recuperar ese factor que durante tanto tiempo marcó la diferencia en Linarejos.

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