El 4-0 encajado el pasado sábado ante el Betis Deportivo escuece por el resultado y, sobre todo, por la imagen ofrecida por el Linares en la Ciudad Deportiva Luis del Sol. Pero una mirada a la historia reciente del conjunto azulillo permite poner la goleada en su sitio: caer por una diferencia amplia no ha sido algo frecuente para el Linares.
El marcador de Sevilla es uno de esos resultados que quedan señalados en la trayectoria de un equipo. No tanto por la derrota, que forma parte del fútbol, como por la distancia que reflejó el marcador. El filial verdiblanco se marchó al descanso con tres goles de ventaja y terminó cerrando el partido con un cuarto tanto en el tramo final.
El precedente más cercano es todavía más contundente. El pasado mes de febrero, el Linares perdió por 5-0 ante la Deportiva Minera en el Municipal Ángel Celdrán. Fue la mayor goleada encajada por el equipo en esta etapa y también estuvo Miguel de la Fuente en el banquillo. La Minera marcó dos goles antes del descanso y añadió tres más en la segunda parte, en un encuentro que quedó condicionado además por la expulsión de Isra García en el minuto 18.
De la Fuente aparece así en dos de los resultados más abultados sufridos por el Linares en Segunda Federación. Entre ambos partidos han transcurrido casi ocho meses y, pese a tratarse de dos derrotas muy diferentes, comparten un elemento: son marcadores poco habituales en la historia del conjunto azulillo.
El Linares ha vivido otras goleadas en su paso por Segunda B, pero no forman parte de la rutina de una trayectoria marcada, en términos generales, por partidos mucho más ajustados. De ahí que un 4-0 como el de Sevilla adquiera una dimensión especial cuando se mira más allá de la clasificación y del momento actual.
El resultado del Betis Deportivo tiene, además, un antecedente directo. El filial verdiblanco ya derrotó al Linares por 4-0 en Segunda B, en marzo de 2021. Aquella vez también fue en la Ciudad Deportiva Luis del Sol. Dos partidos separados por más de cinco años y con el mismo marcador.
La derrota de San Fernando de mayo de 2017, un 4-1, es otro de los resultados que aparecen entre las caídas más amplias de aquella etapa. Pero conviene establecer una diferencia: aunque el Linares encajó cuatro goles, la diferencia final fue de tres. Por eso el 4-0 de Sevilla supone una derrota más amplia si el criterio utilizado es el margen entre ambos equipos.
Y eso es precisamente lo que permite colocar el resultado del sábado en su contexto. El Linares no está acostumbrado a encajar goleadas. Las ha sufrido, naturalmente, porque forman parte de la historia de cualquier club, pero los marcadores de cuatro o cinco goles de diferencia aparecen de manera puntual en su recorrido por las categorías de bronce.
Ahora, dos de ellos llevan el nombre de Miguel de la Fuente. El 5-0 de la Minera y el 4-0 del Betis Deportivo son, por diferencia de goles, las dos derrotas más amplias del Linares en su actual etapa en Segunda Federación. Dos capítulos separados en el tiempo, pero unidos por un mismo entrenador y por una circunstancia poco habitual en la historia reciente de un equipo que una temporada más vuelve a coquetear con la zona de peligro de la clasificación.