El Linares, al límite por su crisis interna

El enfrentamiento entre jugadores y aficionados al final del partido ante el Estepona refleja el desgaste de una temporada marcada por la inestabilidad que proyecta el consejo de administración

Por:Javier Esturillo
Imagen de archivo de Fran Lara en un partido en Linarejos. Foto: Linares Deportivo SAD

La derrota en Estepona ha terminado por abrir en canal al Linares. No tanto por lo que dicta la clasificación —que también—, sino por lo que ha dejado al descubierto: un club atrapado entre la urgencia deportiva y una crisis institucional que amenaza con arrastrarlo todo.

En lo estrictamente competitivo, el conjunto azulillo ha evitado el descenso directo, pero sigue caminando sobre una cuerda floja. Le falta al menos un punto para esquivar el temido puesto 13 que, en esta Segunda Federación, conduce a un playoff de supervivencia entre los peores de cada grupo.

El problema es que la referencia no solo está en el Grupo IV. El Estepona, con 40 puntos, marca ahora mismo esa frontera, pero la comparación con otros grupos —como el caso del Atlético Astorga, que suma 41 en el Grupo I— endurece el listón y reduce el margen de error. Ya no basta con mirar hacia dentro: la salvación depende de un tablero más amplio y, por tanto, más incierto.

Sin embargo, el dato clasificatorio es casi anecdótico frente al verdadero terremoto: el interno. El pitido final en Estepona no trajo solo una derrota, sino una explosión de frustración acumulada. La afición señaló directamente a jugadores y consejo de administración, en una semana especialmente delicada tras la resolución judicial que desmonta la constitución de la Sociedad Anónima Deportiva impulsada por el expresidente Jesús Medina, figura señalada como principal responsable del caos actual.

Herida abierta

El conflicto dejó imágenes difíciles de digerir. Varios futbolistas, entre ellos Caramelo y Manny, se encararon con aficionados que cuestionaban su implicación. En medio del cruce de reproches emergió un dato que lo cambia todo: a los jugadores se les adeudan sus salarios. Ese detalle, más que cualquier análisis táctico, explica el contexto real en el que compite el equipo. Y obliga a replantear cualquier juicio simplista sobre el rendimiento.

Miguel de la Fuente, técnico azulillo, no esquivó la realidad, aunque tampoco la desnudó por completo. Sus palabras, medidas pero contundentes, dibujan un vestuario al límite: habló de una situación “muy complicada”, de circunstancias que la afición desconoce y de vivencias inéditas en su trayectoria. No es un matiz menor. Cuando un entrenador reconoce que está afrontando escenarios que nunca había experimentado, el foco se desplaza inevitablemente de lo deportivo a lo estructural.

Aun así, el técnico defendió a su plantilla sin fisuras. Reivindicó su profesionalidad y puso en valor un esfuerzo que, según él, trasciende lo que se ve cada domingo. “No está siendo un año fácil”, vino a decir, subrayando que el grupo está “arrimando el hombro en cosas” que no deberían formar parte del día a día de un futbolista. En ese mensaje hay una doble lectura: respaldo al vestuario y, al mismo tiempo, una crítica implícita a la gestión.

La grada pide a gritos un cambio en la dirección del club

Mientras tanto, la grada ha dicho basta. El hartazgo es evidente y se traduce en una exigencia clara: un cambio urgente en el consejo de administración. La sentencia judicial ha reconfigurado el mapa de poder y apunta como legítimo máximo accionista al empresario linarense Miguel Hoyo Nájera, a través de Pop Hellanes.

En ese escenario, una parte cada vez más importante de la hinchada reclama que no se recurra el fallo y que las empresas cordobesas actualmente al frente den un paso al lado. No es solo una cuestión de nombres, sino de credibilidad y estabilidad.

Con todo, el Linares afronta las dos últimas jornadas —Melilla fuera y Extremadura en casa— en una situación límite, donde cada punto tiene un valor incalculable y cada día suma incertidumbre. El equipo necesita resultados, sí, pero también algo más difícil de conseguir: calma en medio del ruido. Porque ahora mismo el mayor rival del Linares no está en el césped. Está en su propia casa.

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