Sin saberlo, vecinos de Linares destinan una buena suma de dinero al año a la producción de marihuana. Lo hacen como víctimas y sin ser conscientes. En realidad, la producen otros pero el resto de consumidores les pagan la factura de la luz que los traficantes sustraen de la red eléctrica mediante conexiones ilegales. El problema empieza a ser grave y no deja de crecer.
El ‘mapa oscuro’ del robo de energía eléctrica en la ciudad de las minas pone el foco en dos barrios: Arrayanes y El Cerro, donde el negocio del cultivo de marihuana en pisos y viviendas extiende sus tentáculos, a pesar de la presión policial.
Hace solo dos meses, en el primero de ellos, la Policía Nacional, en una operación conjunta con Endesa, desmanteló un centenar de enganches ilegales a la red eléctrica vinculados a este tipo de plantaciones,
El operativo, denominado Tensión, fue coordinado por la Brigada Local de Estupefacientes de la Comisaría de Linares y contó con el apoyo de la Brigada de Seguridad Ciudadana y una Unidad de Intervención Policial (UIP) de la Jefatura Superior de Andalucía Oriental. Durante la intervención se realizaron hasta cien cortes de suministro eléctrico, y la compañía eléctrica formuló las denuncias correspondientes por defraudación de fluido eléctrico.
Según fuentes policiales, las conexiones irregulares suponían un grave riesgo de incendio y sobrecarga eléctrica, además de facilitar la instalación de sistemas de cultivo intensivo de marihuana, que requieren un consumo energético muy elevado. Estas prácticas, además de ilegales, ponen en peligro la seguridad de los vecinos y el correcto funcionamiento del suministro en toda la barriada.
El pasado mes de julio, una dispositivo similar se desplegó en El Cerro a raíz de un enfrentamiento armado entre clanes. Durante los registros, se detectaron alteraciones del cableado eléctrico. Técnicos de Endesa confirmaron daños en el transformador del barrio, y una inspección conjunta con la Policía permitió descubrir 68 enganches ilegales a la red en un total de 75 viviendas inspeccionadas.
El último incendio de una subestación eléctrica en Arrayanes, que dejó sin luz a 1.200 clientes, ha hecho saltar de nuevo las alarmas sobre el aumento de los enganches ilegales en este populoso barrio de la ciudad minera. La «zona más crítica» de la provincia de Jaén, según fuentes de Endesa.

¿Qué hay detrás del fraude eléctrico?
Detrás del fraude eléctrico subyace un «problema grave», donde confluyen factores como la pobreza energética, pero principalmente la «proliferación» de plantaciones de marihuana, además de las dificultades que encuentran las fuerzas de seguridad para combatirlas y la sensación de abandono por parte de las instituciones.
Para que la marihuana crezca en el interior de un inmueble se necesitan focos, calentadores, ventiladores y otros aparatos que requieren corriente eléctrica para funcionar. Y ‘consume ‘chupan’ mucho. Un invernadero ilegal puede consumir al igual que 80 pisos grandes, de unos 100 metros cuadrados, advierten desde Endesa.
En una nota remitida por la compañía a este periódico, la compañía abrió entre los meses de octubre y noviembre, a través de su filial de redes e-distribución, cuatro expedientes por fraude por plantaciones de marihuana en Jaén.
Una cifra que pone de relieve el aumento de esta práctica que supone la manipulación de las instalaciones eléctricas afectando a todos los consumidores, ya que genera graves riesgos para la seguridad de las personas al quedar las redes desprotegidas.
De acuerdo con la información remitida por Endesa, hasta noviembre se habían abierto en la provincia 2.210 expedientes de fraude, 30 de los cuales por plantaciones de marihuana.
La energía defraudada vinculada a cultivos ilícitos en Jaén representa el 20% del total de la energía fraudulenta detectada hasta el pasado mes de noviembre, que asciende a 16,5 millones de kilovatios hora.
De esa cantidad, 3,2 millones de kilovatios hora están directamente relacionados con plantaciones de marihuana, una cifra que equivale al consumo eléctrico anual de alrededor de 1.000 viviendas.
Este volumen de fraude energético revela el impacto que este tipo de actividades ilegales tiene sobre la red eléctrica, tanto por el elevado consumo como por los riesgos asociados a las conexiones irregulares.
«Estas plantaciones de marihuana en el interior de pisos, casas o edificios, las conocidas como plantaciones ‘indoor’, que utilizan sofisticadas instalaciones eléctricas enganchadas ilegalmente a la red con grandes consumos durante las 24 horas del día causan estragos en todas las instalaciones eléctricas, afectando a todos los vecinos», indica Emilio Jiménez, director de la filial de redes de Endesa en Andalucía y Extremadura.

Riesgo de electrocución e incendio
De igual modo, compañía advierte de que, detrás del fraude eléctrico existe un riesgo evidente de electrocución e incendio que puede afectar no sólo al que realiza la manipulación de las instalaciones, sino a las personas que están a su alrededor.
En los últimos años, se han registrado sucesos muy graves que han provocado heridos e incluso fallecidos por la alteración de las instalaciones eléctricas para el robo de electricidad
El fraude eléctrico implica, además, como se ha mencionado anteriormente, un coste económico para todos los consumidores a través de la factura, y tiene efectos muy perniciosos sobre la calidad del suministro eléctrico.