La Guardia Civil ha detenido a un hombre como presunto autor de un delito de conducción temeraria y otro de tráfico de drogas después de protagonizar una huida de más de nueve kilómetros tras recibir la orden de detenerse en un control de alcohol y drogas establecido en la A-32, entre Bailén y Linares.
Los hechos se produjeron el pasado 5 de agosto, cuando agentes del Subsector de Tráfico habían establecido un punto de verificación en esta vía. Al llegar al lugar, los agentes dieron el alto a un vehículo, pero su conductor aceleró bruscamente y emprendió la fuga, obligando a los guardias civiles a iniciar su persecución.
Durante más de nueve kilómetros, el detenido habría circulado de manera temeraria, esquivando a los agentes y poniendo en riesgo la seguridad del resto de usuarios de la carretera. La persecución terminó cuando el conductor perdió el control del vehículo y quedó inmovilizado en una zona de grava.
Los agentes pudieron entonces interceptarlo y proceder a la inspección del automóvil. En el registro encontraron una sustancia de color blanco que estaba oculta en el interior del vehículo. Las comprobaciones posteriores determinaron que se trataba de cocaína, con un peso total de 110 gramos.
La intervención desembocó en la detención del conductor, al que se atribuyen presuntamente dos delitos. Por un lado, uno contra la seguridad vial por conducción temeraria con manifiesto desprecio por la vida de los demás y, por otro, un delito contra la salud pública por tráfico de drogas.
La Guardia Civil señala que, en caso de condena, el delito de tráfico de drogas podría conllevar una pena de entre tres y seis años de prisión, además de multa. Por el delito contra la seguridad vial, las penas podrían situarse entre seis meses y dos años de prisión, junto con la retirada del permiso de conducir por un periodo de hasta seis años.