La seguridad sigue entre las principales preocupaciones de los linarenses. Se pide más vigilancia, más efectivos, más presencia policial en la calle. Y el último balance del Ministerio del Interior, el del primer semestre de 2026, no calma esa sensación: en Linares suben las infracciones penales, aunque no todo el cuadro es negativo. La cibercriminalidad, por ejemplo, baja.
Así el informe recoge que entre enero y junio se registraron 1.110 infracciones penales en la ciudad. En el mismo periodo de 2025 fueron 937. Eso es un 18,5% más, y no es poco.
El grueso de la subida está en lo que el Ministerio llama criminalidad convencional, como robos, hurtos, agresiones, tráfico de drogas… Ahí se pasa de 767 a 957 casos, casi un 25% de subida. Y dentro de ese bloque hay un epígrafe que tira del carro más que ningún otro: «resto de criminalidad convencional», una categoría cajón de sastre para delitos menores que no tienen ficha propia. De 510 a 704 casos. Un 38% más. Ahí está buena parte de la explicación.
En cuanto a los homicidios dolosos y asesinatos consumados pasan de cero a uno. Las agresiones sexuales con penetración, de una a dos. Sobre el papel eso es un 100% de subida en ambos casos, pero conviene hablar de un caso más en cada categoría, algo poco significativo.
No todo sube. Los robos con fuerza en domicilios y establecimientos bajan un 16,7%, de 24 a 20. El tráfico de drogas cae un 33,3%, de 15 a 10 casos. Y los robos con violencia e intimidación pasan de 14 a 12.
Los hurtos —que son, con diferencia, lo que más se repite en las estadísticas de Linares— apenas se mueven: 184 frente a 177, un 4% de subida que casi ni cuenta. Las sustracciones de vehículos pasan de 8 a 9.
Donde sí hay buenas noticias es en la cibercriminalidad. Baja un 10% en la ciudad, de 170 a 153 casos. Las estafas informáticas, que son la mayoría de estos delitos, caen un 7,5%. Y el resto de ciberdelitos se reduce una cuarta parte.
Y todo esto llega en un año complicado para la Comisaría de Linares. Javier Cazorla se fue de comisario de forma repentina, y el cargo quedó varios meses en manos de Patricio García, jefe de Seguridad Ciudadana, que desarrolló un trabajo a la altura de las circunstancias y muy digno hasta que en agosto llegó el relevo, Luis Antonio García Asensio, procedente de Girona, donde llevaba la coordinación provincial de Fronteras Terrestres.
Para más información puede consultar el siguiente enlace: https://estadisticasdecriminalidad.ses.mir.es/publico/portalestadistico/balances