Se acabó el tiempo de las pruebas. El Linares estrena este domingo la competición en Linarejos ante el Ciudad de Lucena (18:00 horas), en el primer partido oficial de una temporada marcada por la renovación de la plantilla y el reto de volver a construir un equipo competitivo desde el inicio.
El conjunto azulillo llega a la cita después de una pretemporada en la que ha alternado resultados y sensaciones, pero que ha servido al cuerpo técnico para comprobar cómo responde el grupo ante diferentes escenarios. Miguel de la Fuente hace un balance positivo de ese periodo de preparación y considera que el equipo ha dado pasos adelante desde que comenzó a trabajar.
El técnico no entiende los errores como una señal de alarma durante este proceso. Al contrario, forman parte de una preparación que, según explica, ha permitido al grupo ganar en comunicación, intensidad y capacidad para llevar al terreno de juego las situaciones trabajadas durante las sesiones. Ahora llega lo que realmente marca el pulso de un equipo: la competición.
Rival sólido
Y el primer rival no parece el más sencillo para medir el punto de partida. El Ciudad de Lucena acaba de lograr el ascenso después de varios intentos y lo hace con buena parte del bloque que consiguió dar el salto de categoría. Esa continuidad puede convertirse en una ventaja frente a un Linares que ha tenido que integrar numerosas piezas nuevas.
De la Fuente lo tiene claro. El conjunto cordobés dispone de un camino recorrido que su equipo todavía tiene que completar. Mantener una estructura facilita que los mecanismos estén más asentados y que los futbolistas conozcan mejor las respuestas colectivas en determinados momentos del partido.
El Linares tendrá que compensar esa posible diferencia con otras armas. Una de ellas estará en la experiencia de varios de sus jugadores y, sobre todo, en Linarejos.
El entrenador azulillo quiere que el estadio tenga peso desde el primer encuentro. La intención es hacer del campo un lugar complicado para los visitantes durante toda la temporada, pero también reclama paciencia a una afición que verá sobre el césped a muchos futbolistas todavía en proceso de adaptación a un escenario nuevo.
La exigencia, sostiene De la Fuente, debe servir para empujar al equipo cuando lleguen los momentos difíciles. No para convertirse en un elemento que pueda aprovechar el rival.
Un plan definido
El técnico no parece tener demasiadas dudas sobre el planteamiento para el estreno. La alineación puede estar sujeta a decisiones de última hora, pero el plan de partido está definido. La amplitud de la plantilla y la posibilidad de realizar cinco cambios, además, hacen que el once inicial no determine necesariamente quién tendrá protagonismo durante los 90 minutos.
De la Fuente confía en un grupo equilibrado, con futbolistas capaces de asumir distintos papeles dependiendo de cómo transcurra el encuentro.
En el terreno de juego, el Linares pretende conservar buena parte de las señas que ya mostró la pasada temporada. Intensidad, capacidad para competir los duelos y solidez defensiva seguirán siendo pilares del equipo. La diferencia debería estar en los recursos con balón.
La nueva composición de la plantilla ofrece al cuerpo técnico más alternativas para generar juego ofensivo, especialmente en la zona central. La intención es que el Linares pueda tener mayor control de los partidos y encontrar más soluciones cuando tenga la pelota, sin renunciar a la intensidad que ha identificado al equipo.
El estreno ante el Ciudad de Lucena permitirá comprobar hasta qué punto ese equilibrio está preparado para competir desde el primer día. Linarejos será el escenario y la primera respuesta llegará sobre el césped.