Si hay un ser músico odiado y amado a partes iguales es Moz… y me uno a este grupo, desde el punto y hora en que me hizo trasponer a Liverpool a verlo por primera vez y a la segunda canción se fue… Y nunca más volvió. Pero en torno a él hay un halo que engancha, y no te deja por los años de los años, resumiendo: una puta droga.
Hay artistas que necesitan una banda para alcanzar la inmortalidad. Otros, en cambio, parecen condenados a demostrar durante toda su carrera que fueron algo más que el rostro visible de un grupo extraordinario. Morrissey pertenece a ambas categorías. Cuando The Smiths se disolvieron en 1987, dejó atrás una de las asociaciones creativas más influyentes del pop británico, pero también una sombra demasiado alargada: la de Johnny Marr, guitarrista, compositor y arquitecto de buena parte de aquella identidad sonora.
Su carrera en solitario comenzó en 1988 con una pregunta inevitable: ¿podía sobrevivir Morrissey sin The Smiths? La respuesta fue afirmativa, aunque no inmediata ni lineal. Entre 1988 y 1997 publicó seis álbumes de estudio que dibujan una trayectoria de emancipación, búsqueda, reinvención y, finalmente, irregularidad. No todos resisten igual el paso del tiempo, pero varios contienen algunas de las mejores canciones de su repertorio.
Un recorrido por los álbumes que definieron la primera etapa de la carrera en solitario de uno de los grandes personajes de la música británica, ordenados de mejor a peor según su calidad artística, su personalidad sonora y su capacidad para resistir el paso del tiempo.
Cuando Morrissey emprendió su carrera en solitario, la comparación con The Smiths parecía inevitable. Había sido la voz de una de las bandas fundamentales del pop británico de los años ochenta, un grupo que había convertido la melancolía, la ironía, el desamor y la sensación de no pertenecer al mundo en una forma de arte. La marcha de Johnny Marr había dejado atrás una asociación creativa extraordinaria, y la gran pregunta era si Morrissey podía sobrevivir sin el guitarrista que había dado forma musical a buena parte de sus mejores canciones.
La respuesta llegó con Viva Hate, un debut que demostró que su universo lírico podía seguir funcionando lejos de The Smiths, aunque gran parte de ello se lo debe a la producción de Stephen Street. A partir de ahí, su trayectoria atravesó distintas etapas: la búsqueda de una identidad propia, el descubrimiento de un sonido más cercano al rock, una cima artística difícil de igualar y, finalmente, una serie de trabajos irregulares en los que su talento convivió con decisiones discutibles, muy en la línea del Moz personaje.
Entre 1988 y 2002, Morrissey publicó seis álbumes de estudio: Viva Hate, Kill Uncle, Your Arsenal, Vauxhall and I, Southpaw Grammar y Maladjusted. También aparecieron recopilaciones y grabaciones en directo que merecen consideración, pero este análisis se centra en esos seis discos de estudio, ordenados de mejor a peor, según mi humilde opinión.
La clasificación no pretende ser una verdad absoluta. En una discografía tan personal, las preferencias pueden cambiar con los años. Sin embargo, sí permite distinguir entre los momentos en los que Morrissey encontró una expresión musical plenamente convincente y aquellos en los que pareció dar vueltas alrededor de sus propios recursos. Su discografía es muy parecida a las cinco veces que lo he visto en directo… Irregular, donde nunca sabes si vas a verlo o te va a dejar tirado, y donde incluso después de empezar puede ofrecerte un directo que es un auténtico bodrio. Creo que, después de estos años, Moz no ha llegado a este nivel de creatividad.
1. ‘Vauxhall and I’ (1994): la obra maestra de la madurez

Puesto n.º 1
Parlophone · 1994
El disco en el que la melancolía se convierte en belleza.
Si existe un álbum que permite comprender la grandeza de Morrissey como artista independiente, ese es Vauxhall and I. Publicado en marzo de 1994, representa el momento en el que su escritura alcanza una profundidad excepcional y su música encuentra el equilibrio perfecto entre delicadeza, dramatismo y contención. El disco llegó al número uno de las listas británicas, una muestra del alcance que todavía tenía su figura.
La producción de Steve Lillywhite construye un paisaje sonoro envolvente, en el que las guitarras, los arreglos y la interpretación vocal se ponen al servicio de unas canciones que parecen avanzar entre la esperanza y la derrota. Morrissey ya no necesita demostrar que puede vivir sin Johnny Marr: ha encontrado un lenguaje propio, menos dependiente del brillo guitarrístico de The Smiths y más centrado en la atmósfera y la emoción.
‘Now My Heart Is Full‘ es uno de los grandes momentos de su carrera. Su intensidad crece progresivamente hasta convertirse en una especie de declaración vital. ‘The More You Ignore Me, the Closer I Get’, por su parte, combina melodía, ironía y obsesión con una naturalidad admirable.
Pero la verdadera grandeza del álbum reside en su coherencia. No hay necesidad de llenar cada espacio con grandes estribillos ni de recurrir constantemente a la provocación. También es un disco marcado por la vulnerabilidad. Bajo la habitual máscara de arrogancia y sarcasmo aparece un hombre consciente de sus contradicciones, de sus fracasos y de la dificultad de establecer vínculos duraderos con los demás.
‘Vauxhall and I‘ es el mejor disco de esta etapa porque reúne inspiración, personalidad, madurez y una profundidad que apenas encuentra rival en el resto de su obra en solitario. Es el Morrissey más humano y, precisamente por ello, el más convincente.
2. ‘Your Arsenal’ (1992): la reinvención que necesitaba

Puesto n.º 2
HMV · 1992
Más guitarras, más carácter y una nueva identidad.
Con ‘Your Arsenal’, Morrissey protagonizó la transformación más importante de su primera década como solista. Tras un segundo álbum decepcionante, necesitaba recuperar la confianza del público y demostrar que su carrera no estaba condenada a vivir de los recuerdos de The Smiths.
La solución fue acercarse a un rock más contundente, con influencias del glam rock, el rockabilly y una actitud que abandonaba parcialmente la fragilidad de sus primeros trabajos. La producción de Mick Ronson, antiguo guitarrista de David Bowie, resultó decisiva para conseguir un sonido más directo.
El cambio se percibe desde los primeros compases. ‘You’re the One for Me, Fatty’ posee una energía contagiosa, mientras que ‘We Hate It When Our Friends Become Successful‘ convierte la envidia y el resentimiento en una sátira brillante sobre las relaciones personales.
‘Certain People I Know‘ muestra otra de sus grandes virtudes: observar comportamientos cotidianos y transformarlos en pequeñas escenas de comedia social.
Lo importante es que esta nueva contundencia no elimina su sensibilidad. Simplemente la reviste de guitarras más agresivas y de una interpretación más desafiante. La melancolía sigue ahí, pero ahora camina con paso firme y cierta arrogancia.
El álbum también evidencia que Morrissey funciona especialmente bien cuando encuentra colaboradores capaces de contradecir sus tendencias más previsibles. Ronson le ofrece una base instrumental que le permite explorar otros registros sin perder su personalidad.
Este disco ocupa el segundo lugar porque representa una reinvención extraordinaria. Quizá carece de la unidad emocional de Vauxhall and I, pero es más enérgico, más inmediato y fundamental para entender cómo Morrissey dejó de ser simplemente el antiguo cantante de The Smiths.
3. ‘Viva Hate’ (1988): el comienzo de una aventura en solitario

Puesto n.º 3
HMV · 1988
La demostración de que la voz podía sobrevivir al grupo.
Publicar un primer disco en solitario después de formar parte de una banda tan importante como The Smiths suponía un riesgo considerable. Las expectativas eran enormes y cualquier comparación con Johnny Marr podía convertirse en un obstáculo. Sin embargo, Viva Hate no solo superó la prueba: alcanzó el número uno en el Reino Unido y ofreció algunas de las canciones más reconocibles de toda la carrera de Morrissey.
La colaboración con Stephen Street fue esencial. El productor ayudó a construir un sonido que conservaba la sensibilidad melódica del pasado, pero que permitía al cantante desarrollar una identidad independiente. La guitarra seguía siendo importante, aunque el centro de gravedad ya no estaba en la interacción entre Marr y Morrissey, sino en la personalidad vocal.
Suedehead es un comienzo formidable. Su melodía inmediata, su ritmo y su interpretación convierten la canción en un clásico instantáneo. Everyday Is Like Sunday posee una belleza diferente.
El disco también contiene el lado más provocador del artista. Margaret on the Guillotine expresa su hostilidad hacia Margaret Thatcher con una irreverencia que provocó polémica. Morrissey ya había dejado claro que sus canciones también querían desafiar convenciones y enfrentarse a figuras de autoridad.
No todo resulta igual de redondo. En algunos pasajes se percibe la ausencia de la imaginación instrumental de Marr, y el conjunto todavía parece estar buscando una fórmula estable. Pero esas imperfecciones forman parte del interés del álbum: estamos ante un artista que acaba de liberarse de una asociación creativa extraordinaria y necesita descubrir hasta dónde puede llegar por sí mismo.
Un debut magnífico, cargado de canciones esenciales y de una personalidad inconfundible. No alcanza la madurez de ‘Vauxhall and I‘, pero contiene una espontaneidad y una frescura que lo sitúan entre sus mejores trabajos.
4. ‘Southpaw Grammar’ (1995): el experimento que dividió a sus seguidores

Puesto n.º 4
RCA Victor · 1995
Un Morrissey menos complaciente y más aventurero.
Después de la elegancia de Vauxhall and I, Morrissey sorprendió con un disco que parecía interesado en romper las expectativas que él mismo había creado. ‘Southpaw Grammar‘ apuesta por estructuras extensas, guitarras de mayor agresividad y un planteamiento menos orientado a la canción pop convencional.
La apertura con ‘The Teachers Are Afraid of the Pupils‘ marca inmediatamente el tono. Es una composición larga, que desplaza el centro de atención hacia la tensión instrumental. ‘The Boy Racer‘ recupera una estructura más accesible, pero conserva esa voluntad de mirar con desprecio y fascinación a personajes que viven atrapados en sus propias limitaciones.
El principal problema es la irregularidad. Hay ideas interesantes, pero el conjunto resulta menos equilibrado y emocionalmente menos inmediato. La experimentación amplía su paleta sonora, aunque en ocasiones sacrifica la concisión que había convertido sus mejores canciones en clásicos.
Aun así, sería injusto considerarlo un fracaso. Precisamente porque se aparta de la fórmula habitual, ‘Southpaw Grammar‘ resulta importante para comprender la evolución de Morrissey durante los años noventa.
Un álbum valiente y desigual, con momentos excelentes y otros que requieren paciencia. Lo sitúo por encima de ‘Kill Uncle y Maladjusted‘ porque demuestra una inquietud artística que no siempre estuvo presente en sus trabajos más convencionales.
5. ‘Maladjusted’ (1997): buenas canciones en un conjunto irregular

Puesto n.º 5
Island / Mercury · 1997
El talento permanece, pero la inspiración pierde continuidad.
‘Maladjusted‘ es el disco de un artista que todavía posee una voz reconocible, un sentido del humor afilado y capacidad para escribir grandes melodías, pero que empieza a mostrar dificultades para construir un álbum verdaderamente compacto.
Publicado en 1997, conserva elementos del rock alternativo de su etapa anterior y recupera, por momentos, una sonoridad más cercana al pop. Sin embargo, la producción y la selección de canciones no consiguen generar una personalidad tan definida como la de ‘Your Arsenal o Vauxhall and I‘.
‘Alma Matters‘ es uno de sus grandes argumentos a favor. ‘Trouble Loves Me‘ ofrece una faceta más sombría y emocional, mientras que ‘Satan Rejected My Soul’ recupera su gusto por los personajes que se sitúan al margen de la respetabilidad convencional.
No es un trabajo carente de interés. De hecho, algunos de sus temas merecen una posición más destacada en cualquier recopilación de su carrera. Pero una cosa es reunir buenas canciones y otra construir una obra en la que cada pieza parezca imprescindible.
Un álbum digno, con varios momentos destacables, pero inferior a sus grandes obras. Su posición se explica más por la falta de cohesión que por una ausencia de talento.
6. ‘Kill Uncle’ (1991): el eslabón débil de la primera etapa

Puesto n.º 6
HMV · 1991
Un disco de transición que no termina de encontrar su rumbo.
En último lugar queda ‘Kill Uncle‘, el álbum que mejor representa las dificultades de Morrissey para encontrar una dirección después de su prometedor debut. Publicado en 1991, llegó tras un periodo en el que el cantante había lanzado varios sencillos destacados, pero todavía no había consolidado una fórmula musical plenamente satisfactoria.
‘Our Frank‘ abre el álbum con una instrumentación poco convencional. ‘Sing Your Life‘, por su parte, contiene un mensaje optimista. Estas canciones tienen encanto, y escuchadas sin expectativas excesivas pueden resultar agradables. El problema es que el álbum no consigue mantener una tensión emocional ni una consistencia melódica comparable a la de sus mejores trabajos.
Eso no significa que sea un disco prescindible. Su importancia histórica reside en que constituye el punto bajo desde el que Morrissey tendría que reconstruir su carrera. Un año después, con ‘Your Arsenal’, encontraría una respuesta mucho más convincente.
El menos logrado de los seis álbumes estudiados. Tiene canciones estimables y algunos destellos de ingenio, pero carece de la personalidad, la cohesión y la fuerza que distinguen sus mejores trabajos.
Nota: las puntuaciones son valoraciones críticas propias, no calificaciones oficiales. El periodo solicitado llega hasta 2002, pero el último álbum de estudio de Morrissey publicado antes de esa fecha fue ‘Maladjusted’, en 1997. No publicó un nuevo álbum de estudio entre 1998 y 2002; durante esos años aparecieron recopilaciones y otras ediciones.
Conclusión: seis discos para entender a Morrissey
La primera etapa en solitario de Morrissey no avanzó en línea recta desde el éxito de ‘Viva Hate‘ hacia una progresiva consolidación. Por el contrario, necesitó atravesar un periodo de incertidumbre para encontrar en ‘Your Arsenal‘ una identidad sonora más sólida y alcanzar, con Vauxhall and I, una madurez artística extraordinaria.
Los tres primeros puestos representan distintas formas de excelencia. ‘Viva Hate’ es el triunfo de la independencia; ‘Your Arsenal‘, el de la reinvención; y ‘Vauxhall and I‘, el de la madurez. Juntos constituyen el núcleo fundamental de su obra durante estos años.
Los otros tres discos muestran a un artista menos constante, aunque no necesariamente menos interesante. ‘Southpaw Grammar‘ se atreve a experimentar, ‘Maladjusted‘ conserva destellos de inspiración y ‘Kill Uncle‘ documenta un periodo de búsqueda.
Entre 1988 y 2002, con solo seis álbumes de estudio publicados, dejó una obra irregular, pero con tres discos extraordinarios que justifican por sí solos su importancia en la historia del pop británico. Y si hubiera que conservar uno solo para explicar todo lo que Morrissey podía llegar a ser, la elección sería inequívoca: ‘Vauxhall and I’, un álbum en el que el sarcasmo deja espacio a la vulnerabilidad y la pose se transforma, por fin, en emoción verdadera. Pero al final uno reflexiona y piensa: “Qué dedo me corto, que no me duela…»