El estruendo de algunas motocicletas se ha convertido en un motivo de queja recurrente entre vecinos de Linares. Las protestas se repiten especialmente durante los meses de verano, cuando mantener las ventanas abiertas o descansar por la noche resulta, en ocasiones, una tarea complicada por el paso de vehículos con escapes modificados o en mal estado.
Ante esta situación, residentes de distintos barrios reclaman al Ayuntamiento y a la Policía Local, a través de las redes sociales, que intensifiquen los controles sobre las emisiones acústicas para frenar un problema que, aseguran, afecta cada vez más a la calidad de vida.
«Independientemente de la velocidad a la que van, lo del ruido es cosa aparte. Es insoportable, ya sea de día o de noche», explica Salva, vecino de la calle Julio Burell, en declaraciones a este periódico. Su testimonio refleja el malestar de numerosos residentes que denuncian el incumplimiento sistemático de la normativa sobre emisiones acústicas y las continuas molestias que generan algunos ciclomotores y motocicletas.
Las zonas donde se concentran más quejas coinciden con algunas de las principales arterias de la ciudad. Julio Burell, Alfonso X el Sabio, calle Úbeda, Paseo de los Marqueses, Avenida de España, Avenida de Andalucía, Avenida de San Cristóbal, Ronda Sur o Paseo de Linarejos figuran entre los puntos donde los vecinos aseguran escuchar con frecuencia acelerones, contraexplosiones y el paso de motocicletas con un nivel de ruido muy superior al permitido.
La reclamación que trasladan es sencilla: más vigilancia y cumplimiento de la normativa. No buscan eliminar las motocicletas de las calles de Linares, sino que aquellas que circulen lo hagan dentro de los límites establecidos. Para muchos vecinos, recuperar la calma no pasa por cambiar la ciudad, sino por algo tan básico como que el ruido deje de imponerse sobre el derecho al descanso.
Contaminación y daños para la salud
El ruido es una forma de contaminación diferente a otras porque no deja una huella visible. No aparece en las calles ni se acumula en los espacios públicos, pero sus efectos pueden sentirse en la vida cotidiana.
La exposición prolongada puede afectar al descanso, aumentar el estrés y tener consecuencias sobre el sistema nervioso. Por eso, no se trata únicamente de una sensación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que cualquier sonido que supere los 65 decibelios durante el día y los 55 decibelios por la noche resulta perjudicial para la salud.
Según este organismo, más de la mitad de los españoles está expuesta a diario a esos niveles de ruido y, en las ciudades, cerca del 80% de la contaminación acústica procede del tráfico. Entre sus principales focos se encuentran las motocicletas que circulan con escapes libres o modificados, capaces de alterar el ambiente sonoro de una calle y, además, de acarrear sanciones por incumplir la normativa.
Efectivamente, es necesario que se tomen medidas. El asunto no es sólo de motos grandes sino incluso de pequñas motocicletas a escape libro o fuertes sonidos provocados por acelerones innencesarios que parecen sólo alardear a ver quien tiene el «ruido mas grande». otro día hablamos de los que salen a las 3 de la mañana de un pub y se ponen a antar, dar palmas, despedirse a gritos o cantar tres veces el «cumpleaños feliz».. cuando no insultos a algun personaje público.
Me remito y reitero a la entrevista realizada por este medio a José Pereira Melgarejo (Jefe de la Policía local de Linares) el 19 de Marzo del presente año.
En él se esgrime un comentario por este que suscribe a modo de recomendación y crítica constructiva, por ende, nada nuevo amén del tiempo discurrido.
Problemas solucionables si se quieren soluionar.