Inocencia y fe bajo los varales de la pequeña Virgen de Linarejos

Cientos de escolares acompañan a la imagen de la patrona de Linares en una tarde marcada por el relevo generacional y el sentimiento

Por:Javier Esturillo
La imagen de Linarejos a su regreso al Santuario.

Linares volvió a sellar su pacto eterno de amor con la Virgen de Linarejos este miércoles 27 de mayo. En el corazón de las Fiestas del Voto 2026, el Paseo de la Ermita no fue solo un escenario geográfico; fue el cordón umbilical que unió el pasado, el presente y, sobre todo, el radiante futuro de la devoción linarense.

La salida procesional de la pequeña y bellísima imagen de Nuestra Señora de Linarejos Coronada nos regaló una de las tardes más conmovedoras del año, un testimonio vivo de fe narrado por las voces y los hombros de nuestros niños.

El día amaneció con ese azul impoluto, casi irreal, que solo mayo sabe pintar sobre Linares. Al caer la tarde, el sol de poniente comenzó a bañar la fachada de piedra del Santuario con una luz dorada, creando una atmósfera mágica. Allí, bajo la mirada atenta de cientos de fieles y el ondeado ceremonial de las banderas de colores en la torre, la pequeña patrona, resguardada en su baldaquino de plata y escoltada por un monte de flores blancas, aguardaba su momento.

Y el momento llegó con un estallido de inocencia. No fueron horquilleros curtidos, sino una marea de niños, el futuro de nuestra ciudad, quienes asumieron la bendita responsabilidad de portar a su Virgen. Con una emoción que apenas cabía en sus cuerpos menudos, pero con una determinación admirable, formaron cuadrilla. Ver a los más pequeños, con sus camisetas y vestidos de calle, unirse bajo el varal con total naturalidad, fue una lección de fe pura. Sus caras, mezcla de concentración y orgullo, y esa primera levantá, llena de ilusión, erizaron la piel de todos los presentes.

Río de alegría y tradición

El Paseo de la Ermita se convirtió entonces en un río de alegría y tradición. Los colegios de Linares acompañaron masivamente el recorrido, llenando cada rincón de risas, cantos y una alegría contagiosa que brotaba del Santuario y se extendía por todo el paseo.

Fue un desfile cercano, sin barreras, donde las familias compartieron la experiencia, con padres guiando los pasos de sus pequeños y abuelos emocionados al ver la tradición continuar. El paseo bañado por la luz del atardecer filtrada entre los árboles, la patrona en su trono de plata avanzando entre la multitud, y los niños, protagonistas absolutos, rodeando a la Virgen, algunos de la mano de adultos, otros ya sintiendo el peso sagrado del varal.

La jornada, que significa tanto para la cofradía como garante de que la semilla de la devoción sigue dando frutos, contó con un respaldo institucional y social, con la presencia de los concejales del equipo de Gobierno, Rosario Jódar y Enrique Mendoza, cuyo apoyo subraya la importancia de la educación en nuestras tradiciones locales.

Broche de oro

Asimismo, el broche de oro musical lo puso la maravillosa banda de la Niña María, del Colegio La Presentación, cuyas marchas resonaron con una fuerza y emoción especiales, convirtiéndose en la banda sonora perfecta para una tarde que quedará grabada a fuego en nuestra memoria.

Fue, en definitiva, una procesión sencilla, sí, pero grandiosa en sentimiento. Un recordatorio de que lo más valioso que tenemos es nuestra identidad, transmitida de generación en generación con un amor que no conoce límites. Al regresar al Santuario, con los ecos de la música y la alegría aún en el aire, nos quedamos con la certeza de que Linares sigue creciendo bajo el amparo de su Patrona, y que su legado, depositado en manos tan pequeñas y llenas de ilusión, está más vivo y seguro que nunca.

Fotos: Cofradía de la Virgen de Linarejos Coronada

0 0 votos
Calificación de la noticia
Subscribe
Notificar
0 Comentarios
Últimos
Primeros Más votada
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios