El Centro de Participación Activa de Linares, ubicado en la céntrica calle Viriato, registró un lleno absoluto con motivo de la conferencia ofrecida por Antonio del Arco, una cita cultural que concitó el interés de numerosos vecinos y que contó con la presencia institucional de los concejales socialistas Antonio Coronel e Isabel Bausán.
Durante el encuentro, el ponente, que fue presentado por José María Momblant Díaz, realizó un detallado y emotivo recorrido por la historia local tomando como hilo conductor los emblemáticos bancos del Paseo de Linarejos, desvelando curiosidades, anécdotas y vivencias colectivas que permanecen indisolublemente ligadas a uno de los espacios públicos más representativos de la ciudad de la taranta.
Esta conferencia entronca directamente con la labor investigadora y divulgativa que Antonio del Arco plasmó en su obra titulada «Parte de la historia de Linares a través de los bancos del Paseo», un volumen que vio la luz en mayo de 2021 y cuya venta supuso un rotundo éxito editorial en el municipio.




Símbolo de Linares
El libro profundiza en la singularidad de estos asientos públicos, en los cuales se pueden apreciar diferentes fotografías antiguas que articulan un viaje visual por los momentos y los emplazamientos más señeros del pasado local.
Con el firme propósito de rescatar este patrimonio del olvido, el autor aprovecha las páginas de su publicación para describir minuciosamente cada uno de los elementos cerámicos, complementando el estudio con una valiosa recopilación de imágenes de época.
El fenómeno del Modernismo Linarense, que transformó la fisonomía del municipio al amparo de la pujanza minera e industrial, se manifestó de manera primigenia y rotunda a través del urbanismo. En este sentido, el Paseo de Linarejos, flanqueado por sus históricas farolas de fundición instaladas en el año 1881 y por sus característicos bancos de azulejería mudéjar, fue concebido originalmente a semejanza de un gran bulevar parisino de quinientos metros de longitud.
Este diseño residencial y aristocrático no solo buscaba el disfrute y el encuentro social de la ciudadanía de la época, sino que se erigió como la máxima expresión arquitectónica del orgullo cívico y de la modernidad de una urbe que miraba con ambición hacia el futuro.
Fotos: Javier Esturillo y PSOE de Linares