Hay sueños que se construyen durante años y otros que llegan cuando ya casi se había aprendido a convivir con la renuncia. Sara Castro conoce bien ambas caras de la moneda.
Nacida en Linares y afincada desde hace años en Bailén, donde ha formado su familia y levantado uno de los centros de referencia del pole dance en Andalucía, la deportista linarense afronta ahora el mayor reto de su carrera: participar por primera vez en el Campeonato Mundial de Pole y Deportes Aéreos organizado por la IPSF (Federación Internacional de Deportes de Pole), que se celebrará en Praga (República Checa), del 27 de octubre al 1 de noviembre de este año.
La clasificación llegó hace apenas unas semanas en Oporto. Allí, Castro logró el billete mundialista junto con una de sus alumnas más destacadas, Elsa Medina. Ambas representarán a España después de una temporada histórica que ha situado al Shara Pole Studio entre los clubes más destacados del panorama nacional.

Sin embargo, alcanzar la élite deportiva no garantiza poder competir en ella. La participación en el Mundial supone asumir unos gastos que rondan los 2.600 euros entre desplazamientos, alojamiento, inscripciones, equipación y vestuario. Una cifra considerable para dos deportistas que, como ocurre en tantas disciplinas minoritarias, deben buscar apoyos externos para poder hacer realidad una clasificación ganada sobre la pista.
«Clasificarse para un Mundial debería ser el final de una meta, pero muchas veces es el comienzo de otra carrera distinta», explican desde Shara Pole Studio, que ha iniciado una búsqueda de patrocinadores y colaboradores para sufragar los costes del viaje.
Una vida de entrega al deporte
La historia de Sara Castro dista mucho de la de una deportista convencional. Su vida profesional parecía encaminada hacia los tribunales. Estudió Derecho en la Universidad de Jaén y llegó a especializarse en Derecho Penal. Tras licenciarse en 2013 comenzó a trabajar en un despacho de abogados de Linares, pero pronto comprendió que aquella no era la vocación que quería perseguir durante el resto de su vida.
Fue entonces cuando decidió apostar por una disciplina que apenas comenzaba a abrirse paso en España. Abandonó la seguridad de una carrera jurídica para trasladarse a Marbella, donde compaginó distintos trabajos con su formación deportiva.
En 2014 inició su preparación especializada en pole sport y, dos años después, regresó junto con su marido a Bailén. Lo que empezó como unas clases impartidas en casa terminó convirtiéndose en un proyecto empresarial y deportivo.


En 2018 nació oficialmente Shara Pole Studio. Desde entonces, el crecimiento ha sido constante. El centro ofrece formación en pole sport, aro aéreo, pilates, fly pilates, flexibilidad y gimnasia rítmica, y ha conseguido atraer alumnado de numerosos municipios de la comarca. Pero, más allá de la enseñanza, ha desarrollado una importante cantera competitiva.
Los resultados comenzaron a llegar con fuerza a partir de 2023. Medallas nacionales, títulos en competiciones organizadas por la Federación Internacional de Pole Sports y reconocimientos deportivos fueron consolidando un proyecto que ha terminado trascendiendo el ámbito provincial.
La temporada actual ha supuesto la culminación de ese trabajo. Shara Pole Studio acudió al Campeonato de España con diecinueve deportistas y veinte rutinas, convirtiéndose en una de las delegaciones más numerosas del torneo. El balance fue extraordinario: ocho oros, cinco platas y cuatro bronces.
Es el momento
El éxito tiene, además, un componente especialmente emotivo para la deportista linarense. Hace apenas un año ya había conseguido una plaza para acudir a un Mundial, pero una lesión y las dificultades económicas le obligaron a renunciar.
Aquella oportunidad se escapó cuando parecía estar al alcance de la mano. Ahora, la clasificación vuelve a llamar a su puerta. Esta vez no quiere dejarla pasar.
Por eso, mientras continúa entrenando varias horas al día y preparando las exigentes coreografías con las que competirá en Praga, también dedica parte de sus esfuerzos a encontrar el respaldo económico necesario para emprender el viaje.

Porque detrás de cada medalla hay horas de entrenamiento, sacrificios familiares y decisiones difíciles. Y porque, en ocasiones, el verdadero desafío no consiste en llegar a ser una de las mejores deportistas de España, sino en conseguir los recursos para demostrarlo ante el mundo.
Si todo sale según lo previsto, el próximo octubre una deportista nacida en Linares y formada a base de perseverancia defenderá los colores de España en la máxima competición internacional de su disciplina.
Y lo hará después de un largo camino que comenzó lejos de los focos, en una facultad de Derecho, mucho antes de que imaginara que algún día acabaría persiguiendo un sueño mundialista suspendida de una barra.
Fotos cedidas por Shara Pole Studio