El deporte como latido de una ciudad que nunca se rinde

La XXI Gala del Deporte de Linares reconoce trayectorias ejemplares y recuerda que detrás de cada éxito hay años de lucha y sacrificio invisible

Por:Javier Esturillo
Auxi del Olmo interviene en la XXI Gala del Deporte. Foto: Ayuntamiento de Linares

Este sábado, el nuevo telón rojo del Teatro Cervantes se subió para algo más que una gala. Se abrió, en realidad, para que Linares se mirara a sí misma. Para que una ciudad acostumbrada a pelear contra el tiempo, contra las heridas industriales y contra los silencios, encontrara durante unas horas un motivo común para sentirse orgullosa.

La XXI Gala del Deporte no fue solo una ceremonia de premios. Fue un homenaje colectivo a la perseverancia. A quienes entrenan cuando nadie mira. A quienes aprenden a perder antes de saber ganar. A quienes entienden que el deporte, en ciudades como esta, no nace del lujo ni de las grandes estructuras, sino de la voluntad feroz de no rendirse nunca.

El patio de butacas respiraba emoción contenida. Familias enteras, entrenadores con las manos castigadas por décadas de trabajo, niños que sueñan con parecerse algún día a quienes subían al escenario. Y allí, entre aplausos largos y miradas húmedas, Linares celebró a los suyos.

La alcaldesa, Auxi del Olmo, y el concejal de Deportes, Martín de la Torre, presidieron una tarde-noche marcada por el reconocimiento al esfuerzo invisible. Porque detrás de cada medalla hay madrugadas. Detrás de cada éxito, una renuncia.

Nombres propios

El premio al mejor deportista veterano fue para Francisco Ruiz, símbolo de esa generación que convirtió el atletismo en una forma de resistencia emocional. Su figura representa al deportista que jamás abandona la pista, aunque los años pesen más que las zapatillas. Hablamos de uno de los mejores vallistas del país, con un palmarés envidiable, tanto a nivel nacional como internacional.

El reconocimiento al mejor deportista masculino recayó sobre Pepe Sánchez, central linarense que ha llevado el nombre de la ciudad por el fútbol profesional español. Formado entre Linares, Jaén y Granada, debutó en Primera División y en competiciones europeas con el Granada CF antes de consolidarse en el fútbol nacional. Hoy continúa creciendo como defensa de enorme personalidad y liderazgo en el Albacete Balompié.

En categoría femenina brilló Ángela Polaina, una de las grandes referencias nacionales del kenpo. Su trayectoria está marcada por la disciplina y la excelencia competitiva, acumulando medallas internacionales y convirtiéndose en un orgullo para el deporte linarense.

El premio al mejor deportista con discapacidad fue para José Carlos Fernández, ejemplo de superación y compromiso con el deporte adaptado, una disciplina que en Linares crece gracias a historias personales que desmontan cualquier límite.

Entre los jóvenes talentos destacó Ismael Ruiz -hijo de Francisco Ruiz-, elegido mejor deportista joven masculino. Vallista de enorme proyección nacional, ya figura entre los mejores especialistas españoles de su categoría y representa el futuro inmediato del atletismo provincial.

La boxeadora Naiara Barbero recibió el galardón a mejor deportista joven femenina, llevando al cuadrilátero una mezcla de valentía y madurez impropia de su edad.

Y la emoción alcanzó uno de sus momentos más intensos con el reconocimiento a Lucía Moya como mejor deportista joven con discapacidad. Su historia representa la esencia misma de la gala: el deporte entendido como una victoria diaria contra cualquier obstáculo.

Toda una vida entregada al deporte

Hubo aplausos especialmente largos para los premios “Toda una vida”. Porque algunas personas no necesitan focos para ser imprescindibles. Ahí estaban los nombres de Vicente Crespo Espinosa, Manuel Cruz, Francisco García Navajas, Miguel Casado, Antonio Ruiz Lozano ‘Topa’ y Antonio García Navajas.

Son hombres que ayudaron a construir el deporte local cuando no había apenas recursos, cuando todo dependía de la pasión y del sacrificio personal. Gente que sostuvo clubes, categorías inferiores y sueños ajenos durante décadas.

El Premio a los Valores del Deporte fue para José Antonio González Beltrán ‘Aouita’, atleta paralímpico internacional cuya historia de superación trasciende el ámbito deportivo para convertirse en una lección de vida.

Los clubes que sostienen el alma deportiva de Linares

También hubo espacio para reconocer a quienes trabajan lejos de los titulares: Club Deportivo Disminusport, Linares Deportivo Inclusivo, Club Femenino Fútbol Sala 2011, Club de Fútbol Ciudad de Linares y Real Club Tenis de Mesa Linares.

Porque el deporte no se construye únicamente con estrellas. Se construye en pabellones vacíos durante el invierno, en autobuses interminables hacia competiciones modestas y en padres que esperan de madrugada a que termine un entrenamiento.

La gala también reconoció al árbitro José Luis Munuera Montero, a los más de cuarenta jóvenes becados por el Servicio Municipal de Deportes y a trabajadores municipales cuya labor silenciosa hace posible que cada temporada siga existiendo deporte en la ciudad.

Linares y su manera de resistir

Quizá por eso la emoción anoche fue tan auténtica. Porque Linares sabe perfectamente lo que significa luchar. Y el deporte, en el fondo, no deja de ser eso: una manera de resistir con dignidad.

Mientras las luces del Teatro Cervantes se apagaban lentamente y los premiados descendían del escenario abrazados por familiares y compañeros, quedó una sensación extraña y hermosa flotando en el ambiente. La certeza de que el deporte no solo fabrica campeones. También fabrica ciudades capaces de seguir creyendo en sí mismas.

0 0 votos
Calificación de la noticia
Subscribe
Notificar
0 Comentarios
Últimos
Primeros Más votada
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios