El drama invisible de despensas vacías moviliza a Cáritas en Linares en pleno verano

Cáritas organiza una recogida extraordinaria de alimentos, en colaboración con el Ayuntamiento, la Cámara, ACIL y la Agrupación de Cofradías, ante el aumento de personas que necesitan ayuda para comer.

Por:Javier Esturillo
Imagen de recurso de una manzana en un frigorífico vacío. Foto: Javier Esturillo

¿Cómo se le dice que no hay alimentos a una mujer que se arrodilla ante uno y suplica algo de leche para darle de comer a su hijo? No es una escena sacada de una novela de Charles Dickens ni una imagen construida para despertar conciencias. Ocurre en hogares de Linares. Los técnicos y voluntarios de Cáritas se encuentran cada vez con más frecuencia frente a historias que duelen, situaciones límite en las que ya no quedan recursos ni alternativas.

Esa realidad, tan cruda como silenciosa, ha llevado a Cáritas Interparroquial de Linares a tomar una decisión inédita. Las grandes campañas de recogida de alimentos suelen celebrarse a las puertas de la Navidad, cuando la solidaridad encuentra su espacio habitual en el calendario. Pero esta vez la necesidad no podía esperar al invierno.

Despensas vacías

Detrás de muchas puertas de la ciudad hay familias que han agotado todos los márgenes. Personas que trabajan y aun así no llegan a fin de mes. Pensionistas que cuentan una y otra vez el dinero antes de llenar la cesta de la compra. Padres y madres que hacen cuentas imposibles para garantizar las comidas de la semana. Por eso, la organización ha puesto en marcha, por primera vez en su historia, una recogida general de alimentos durante el verano.

Durante la presentación de la campaña, el nuevo presidente de Cáritas Interparroquial de Linares, Juan José Sánchez Rodríguez, reconoció que la situación es profundamente preocupante. El incremento de hogares que no pueden cubrir una necesidad tan básica como la alimentación ha encendido todas las alarmas.

Entidades colaboradoras en la presentación de la campaña de recogida de alimentos de Cáritas Interparroquial de Linares. Foto: Javier Esturillo

No hablan de estadísticas. Hablan de neveras vacías. Hablan de desayunos que se estiran como pueden. De madres y padres que reducen sus propias comidas para que los niños no noten la falta. De personas que acuden a pedir ayuda después de haber agotado cualquier otra posibilidad.

Actualmente, Cáritas Linares, integrada por las diez parroquias de la ciudad, atiende a entre 1.800 y 1.900 personas en situación de vulnerabilidad. Detrás de esa cifra hay cientos de historias distintas, pero una misma desazón: poder llevar algo de comida a casa.

La organización católica centra su petición en productos básicos que permiten sostener el día a día: leche, aceite, arroz, pasta, legumbres, conservas, azúcar y alimentos infantiles. Lo que para muchos forma parte de una compra rutinaria se ha convertido para otros en un bien difícil de alcanzar.

Cada aportanción cuenta

Cada aportación cuenta. Un brick de leche. Una botella de aceite. Un paquete de arroz o una bolsa de pasta. Gestos aparentemente pequeños que pueden traducirse en comidas completas para quienes atraviesan momentos especialmente difíciles.

Para afrontar esta campaña extraordinaria, Cáritas movilizará a sus cerca de 80 voluntarios, además de numerosos colaboradores procedentes de hermandades y cofradías de la ciudad.

Las donaciones podrán entregarse de forma permanente en el edificio de la Fundación La Constancia, situado en la calle Pedro Poveda número 4, desde el 30 de junio hasta el 4 de julio, en horario de 10:00 a 14:00 y de 18:30 a 21:00 horas. Además, los días 3 y 4 de julio se realizarán recogidas en distintos establecimientos comerciales de Linares, entre ellos El Jamón, Masymas, Merko Cash, Alcampo y Ama.

Juan José Sánchez Rodríguez lanzó un llamamiento directo a los linarenses. Recordó que esta campaña es por y para Linares y subrayó que la ayuda de la ciudadanía resulta hoy más necesaria que nunca.

La iniciativa cuenta con el respaldo del Ayuntamiento, la Cámara de Comercio, la Agrupación de Hermandades y Cofradías y la Asociación de Comerciantes e Industriales de Linares (ACIL). Esa unión también aparece reflejada en el cartel de la campaña. Varias manos sostienen una misma cesta de alimentos. Cada una simboliza a las entidades implicadas y sus colores evocan la bandera de la ciudad.

Porque hay momentos en los que la solidaridad deja de ser un concepto abstracto y se convierte en algo mucho más concreto. En un vaso de leche. En un plato de comida. En la tranquilidad de una familia que, al menos durante unos días, sabe que podrá sentarse a la mesa.

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