La voz del gaditano Enrique Ángel García se impuso anoche en la final de Cantes Libres del LX Concurso Nacional de Tarantas Ciudad de Linares, una de las citas más veteranas y reconocidas del calendario flamenco de la ciudad. El malagueño Antonio Fuentes Melero consiguió el segundo premio, mientras que el cordobés José Muñoz Espinar se hizo con el tercero.
La final reunió a numeroso público y contó con la presencia de representantes municipales, en una velada que tuvo también como protagonista a la bailaora Pastora Galván, artista invitada a una cita que volvió a situar al flamenco en el centro de la programación cultural de Linares.
El concurso, organizado por el Área de Cultura del Ayuntamiento, alcanza este año su sexagésima edición, una cifra que da cuenta de la dimensión adquirida por un certamen estrechamente ligado a la tradición minera y flamenca de la ciudad.
La alcaldesa, Auxi del Olmo, reivindicó durante su intervención el vínculo entre Linares, la taranta y la memoria de varias generaciones. «La taranta no es solamente un palo del flamenco. La taranta es la voz de nuestra tierra», afirmó.




Del Olmo incidió en que este cante está unido a «nuestra historia, nuestras minas, el esfuerzo de tantas generaciones de hombres y mujeres» que hicieron de Linares «una tierra de trabajo, de sacrificio y de esperanza».
En ese sentido, defendió el papel del Concurso Nacional de Tarantas como una herramienta para mantener viva esa herencia cultural. «La taranta nació de la vida. De las vivencias. De las alegrías y también de las dificultades», señaló la alcaldesa, antes de resumir su significado con una frase: «Cuando una taranta suena, no estamos escuchando únicamente una canción. Estamos escuchando la memoria de un pueblo. Estamos escuchando Linares».
La programación del LX Concurso Nacional de Tarantas continúa este sábado con uno de sus momentos centrales. El Teatro Cervantes acogerá, a partir de las 20 horas, la final de Tarantas, que contará con la actuación de Pitingo como artista invitado.
Será el broche a una edición especialmente significativa por los 60 años de trayectoria de un concurso que ha convertido a Linares en una referencia dentro del mundo del flamenco y, de manera particular, del cante minero.