Linares recuerda a Lolo, el periodista que hizo de la enfermedad una obra

Una semana de actos reúne a la asociación, a la comunidad religiosa y a vecinos en torno al beato linarense

Por:Javier Esturillo
Presentación del cuadro de Lolo, obra de Carlos Barrera, cedido a la Fundación. Foto: Ayuntamiento de Linares

Un 3 de noviembre de 1971, Linares perdía a una de sus figuras más queridas. Manuel Lozano Garrido, Lolo, moría tras media vida escribiendo desde una silla de ruedas, ciego en sus últimos nueve años y con el cuerpo cada vez más paralizado.

Había nacido aquí el 9 de agosto de 1920. A los 22 años empezó a notar una parálisis progresiva que ya no se detuvo. Pasó 28 años en una silla de ruedas y los últimos nueve, a oscuras. Aun así, no dejó de escribir. Cuando la mano derecha dejó de responderle, lo hizo con la izquierda. Si se le caía el bolígrafo, se lo ataban a la muñeca. Más adelante dictó sus textos a un magnetófono.

Fue periodista más de treinta años, con colaboraciones en medios provinciales y nacionales, cientos de artículos y nueve libros. Llegó a redactar un decálogo ético para periodistas. En 1956 fundó la Obra Sinaí, una red en la que enfermos y monasterios de clausura rezaban por el trabajo de quienes se dedican a informar. Con permiso del obispo, tenía un altar en su propia casa y colocaba la máquina de escribir frente al sagrario. Su fama de santo llegó mucho antes que los altares. La Iglesia lo beatificó el 12 de junio de 2010 en Linares, y es el primer periodista laico que llega a beato.

Cincuenta y cinco años después, su recuerdo sigue muy vivo. Estos días, Linares vive una semana muy especial para Lolo, con actos que reúnen a la asociación, a la comunidad religiosa y a vecinos que quisieron sumarse.

En la Basílica de Santa María arrancó el triduo en su honor, tres días de oración que sirven de marco al Dies Natalis, la expresión latina con la que la Iglesia nombra el día en que muere un santo. Significa «día del nacimiento»: se entiende que ese día nace a la vida eterna. Por eso la fecha no se vive como un duelo, sino como una celebración.

Otra de las citas fue la eucaristía en el convento de las Carmelitas Descalzas, donde se bendijo un cuadro dedicado al beato. Además, la Fundación ha recibido en cesión un retrato de Lolo obra del artista Carlos Barrera.

A los actos asistieron la alcaldesa, Auxi del Olmo, y los concejales populares de Cultura y de Turismo, Susana Ferrer y Enrique Mendoza, que compartieron los momentos de oración con los Amigos de Lolo.

La asociación quiso sumarse con un mensaje a sus miembros. Recuerda que no se celebra la muerte, sino lo que esta supuso para el Beato, al que define como «un gigante del espíritu» pese a las limitaciones de su cuerpo. Y deja escrito el deseo, dicen que compartido, de verlo algún día en los altares como santo.

Fotos: Ayuntamiento de Linares y Asociación Amigos de Lolo
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