El rugido industrial de Santana vuelve a sonar en Linares, aunque esta vez no lo hace desde las cadenas de montaje ni desde los motores todoterreno que marcaron la identidad económica de la ciudad durante décadas. El eco llega ahora desde los metales de una big band, el fraseo del blues y los acordes del jazz.
El antiguo andén de la Estación de Madrid se transformará los próximos 26 y 27 de junio en un escenario cultural con vocación internacional gracias al Santana Festival Jazz & Blues Linares 2026.
La cita reunirá a ocho artistas y formaciones en dos noches consecutivas de música en directo que aspiran a consolidar el festival como una de las propuestas culturales más singulares del calendario andaluz. Por el recinto pasarán Amara Carés, Richard Ray Farrell, IO The Singer & Assejazz Big Band, Sr. Lobezno DJ, Sara Dowling & Ignasi Terraza Trío, Banda Magda y Potato Head Jazz Band, en una programación que mezcla nombres consolidados, sonidos internacionales y proyectos vinculados a la escena jazzística contemporánea.
La presentación oficial del festival ha servido también para escenificar una alianza simbólica entre la cultura y la memoria industrial de Linares. La concejal de Festejos, Susana Ferrer, defendió el evento como una apuesta estratégica del Ayuntamiento para “poner en valor” un festival que ahora busca crecer “a nivel artístico y con un tinte internacional”. En esa nueva etapa, la incorporación de Santana Motors como patrocinador principal pretende reforzar la proyección exterior de la ciudad.
“El objetivo es unir el pasado industrial de Linares con su futuro creativo”, explicó Ferrer, que subrayó la importancia de vincular la identidad histórica local con una oferta cultural capaz de atraer turismo y generar una imagen renovada del municipio. El festival, señaló, quiere ganar peso dentro del circuito nacional del jazz y el blues sin perder su arraigo local.
Un escenario cargado de memoria
La elección del andén de la Estación de Madrid no es casual. El espacio, cargado de memoria ferroviaria y ligado al desarrollo económico de la comarca, funcionará como un escenario abierto donde convivirán patrimonio y música. Durante las dos jornadas habrá cinco horas ininterrumpidas de actuaciones en directo cada noche, además de una zona gourmet pensada para completar la experiencia del público.
Desde Santana Motors, su vicepresidente Antonio Molina celebró la vinculación de la marca con el festival y defendió la cultura como una vía para reposicionar la imagen de Linares dentro y fuera de España. La empresa, uno de los grandes símbolos industriales de la ciudad, reaparece así asociada a un proyecto que busca mirar al futuro sin desprenderse de la memoria colectiva.
Las entradas ya están a la venta en Musical Linares, Chururú Jazz Pub y en la web oficial del festival. El precio será de 12 euros por noche, con un abono de 18 euros para ambas jornadas. Las taquillas abrirán a las 19.30 y el acceso al recinto comenzará media hora después.
En una ciudad acostumbrada a reinventarse tras el declive industrial, el jazz y el blues se presentan este verano no solo como una propuesta musical, sino también como una declaración de intenciones.