El linarense Javier Martínez convierte una injusticia en una obra que remueve conciencias

'Aquí vivió Marina', dirigida por Jonatan González, nace del desahucio de una vecina de 94 años y reivindica el derecho a una vivienda digna

Por:Javier Esturillo
Javier Martínez, de pie, en el centro, con los alumnos de Bulu2120.

El periodista y escritor linarense Javier Martínez Madrid ha logrado transformar una de las historias que más conmocionaron al barrio madrileño de Lavapiés en una obra teatral que invita a la reflexión sobre el derecho a la vivienda.

‘Aquí vivió Marina’, dirigida por Jonatan González y representada este fin de semana en la escuela de teatro Bululú2120, nació de un caso real que sacudió la conciencia de cientos de vecinos y que ahora encuentra una nueva vida sobre el escenario.

Marina López tenía 94 años cuando fue desalojada de la vivienda en la que había residido durante más de tres décadas, en la calle Doctor Fourquet. El desahucio, ejecutado en julio de 2024, puso fin a una larga batalla vecinal para evitar que abandonara el que había sido su hogar.

Durante meses, colectivos sociales y plataformas por el derecho a la vivienda consiguieron frenar varios intentos de lanzamiento, pero finalmente la orden judicial se cumplió.

La anciana acumulaba una deuda superior a los 10.000 euros por el impago del alquiler. Su única fuente de ingresos era una pensión no contributiva de 517 euros mensuales, una cantidad insuficiente para afrontar el coste de la vivienda, una situación agravada por sus problemas de movilidad. Tras el desalojo, el Samur Social la trasladó de forma definitiva a una residencia de la Comunidad de Madrid.

Elenco que puso en escena ‘Aquí vivió Marina’.

Profunda huella

Aquel episodio dejó una profunda huella en Lavapiés. Las concentraciones vecinales, las protestas y las muestras de solidaridad con Marina convirtieron su historia en un símbolo de las dificultades de acceso a la vivienda y de la vulnerabilidad de muchas personas mayores.

Meses después, aquella imagen regresó de forma inesperada a la vida de Javier Martínez Madrid. El autor, afincado en Madrid desde hace años y estrechamente vinculado a la vida cultural de la capital, recuerda que la inspiración apareció mientras caminaba por las calles que durante un tiempo también fueron las suyas.

«Tenía claro que quería hablar del problema de la vivienda y, andando por la calle, Marina se apareció ante mí», explica en un publicación de sus redes sociales. Fue en la calle Dos Hermanas, junto al portal donde vivió durante cinco años, cuando se encontró con un cartel en el que podía leerse: «Los desahucios matan» junto al rostro de la mujer. Aquella imagen fue suficiente para escribir la obra prácticamente de un tirón.

Punto de partida para abordar un problema

Martínez, que trabajó durante un tiempo en Diario JAÉN, insiste en que ‘Aquí vivió Marina’ no pretende reconstruir de forma documental todo lo ocurrido, sino utilizar aquel caso como punto de partida para abordar un problema que afecta a miles de personas.

«Si algo buscaba con el texto era mostrar esta realidad con el máximo respeto hacia Marina. Un respeto que también hemos asumido desde el elenco», afirma.

Ese compromiso se trasladó también al escenario de Bululú2120, donde este domingo los alumnos del curso de interpretación intermedio llevaron a escena el montaje bajo la dirección de Jonatan González.

La representación reunió sobre las tablas a Eva Aguilar, Verónica Álvarez, Ana Aparicio, Laetitia Carquet, Diego Ferriz, Asier García, Arancha Lobo, Javier Martínez, Alberto Morón, Leticia Pérez y Alejandro Treceño, en una propuesta coral que ofreció cuatro funciones a lo largo del fin de semana y despertó un notable interés entre el público.

Javier Martínez Madrid se dirige al público.

Remover conciencias

Para el escritor linarense, el verdadero éxito de la obra no se mide por el número de espectadores ni por la respuesta recibida tras cada función. «El éxito ha sido haber podido remover conciencias y haber hecho pensar sobre un sistema despiadado que nos devora y que, de una manera u otra, nos afecta a todos», sostiene.

El periodista no oculta el orgullo que siente por el trabajo realizado por sus compañeros de reparto, a quienes agradece el cariño con el que hicieron suyo un texto que hasta entonces solo existía sobre el papel. También dedica un reconocimiento especial al director del montaje. «Ha sido un lujo compartir este camino con Jonatan González, por su implicación, por su capacidad para retarnos y por ver cosas en el texto que ni siquiera yo me había planteado», apostilla.

La experiencia vivida en Bululú2120 deja ahora abierta la puerta a nuevas representaciones. Javier Martínez confía en que el recorrido de la obra no termine tras estos primeros pases y que el mensaje siga encontrando nuevos escenarios. Porque, como él mismo resume, todavía quedan muchas conciencias por remover.

Fotos: Facebook/Javier Martínez Madrid

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