Linares tiene ya 1.400 piscinas y la cifra no para de subir

El municipio es el cuarto de la provincia de Jaén con más piscinas, según los datos del IECA, que permiten localizar las zonas donde más se concentran

Por:Javier Esturillo
Piscina del Parque de Deportes La Garza. Foto: Junta de Andalucía

Linares tiene 1.400 piscinas. Están en patios, jardines, urbanizaciones, parcelas de campo y lugares que, vistos desde la calle, pasan completamente desapercibidos. Desde el aire, sin embargo, todas dejan su huella. El Catastro las cuenta una a una y el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA) utiliza esos datos para dibujar otro mapa de la ciudad: uno en el que el agua sirve también para contar cómo ha crecido Linares.

Los últimos datos disponibles, correspondientes a 2025, sitúan a la ciudad minera en el cuarto puesto de la provincia de Jaén por número de piscinas. Solo aparecen por delante la capital, con 4.098, Andújar, con 1.462, y Martos, con 1.453. Linares suma 1.400. Úbeda, con 1.399, se queda a una sola piscina. Cuatro ciudades, prácticamente empatadas, que concentran una parte importante de estas instalaciones en la provincia.

La cifra no ha dejado de crecer. En 2020 había 1.303 piscinas en Linares. Un año después eran 1.375. En 2022 se contabilizaron 1.377 y en 2025 se alcanzaron las 1.400. No es una explosión repentina, sino un crecimiento sostenido a lo largo de los últimos años.

Y aquí aparece uno de los datos más curiosos de esta radiografía. Hay más piscinas, pero la superficie total prácticamente no ha variado. En 2020 ocupaban en conjunto 57.532 metros cuadrados. En 2025, 57.352. Apenas 180 metros cuadrados menos pese a que existen 97 piscinas más.

La explicación está en el tamaño. La superficie media ha pasado de 44,2 metros cuadrados por piscina en 2020 a unos 41 en 2025. Es decir, Linares tiene más piscinas, pero son, de media, algo más pequeñas.

Una piscina, casi siempre, detrás de una casa

La estadística también permite saber para qué se utilizan los inmuebles en los que aparecen estas instalaciones. De las 1.400 piscinas contabilizadas en Linares, 1.263 están asociadas a inmuebles de uso residencial.

La diferencia es considerable. Hay 44 piscinas vinculadas a instalaciones deportivas, cinco en inmuebles destinados al ocio y la hostelería y otras 85 en edificios con otros usos. La imagen que dibujan los datos es bastante clara: la piscina en Linares es, sobre todo, una cuestión doméstica.

No hay detrás grandes complejos turísticos. La mayor parte está en viviendas, urbanizaciones, patios y parcelas particulares. Es un patrón que se repite en el conjunto de Andalucía. La comunidad suma 312.074 piscinas, de las que 244.634 están en inmuebles de uso residencial, tanto viviendas unifamiliares como plurifamiliares. Casi ocho de cada diez tienen, por tanto, una vivienda detrás.

Las piscinas se concentran especialmente en las áreas metropolitanas y en los municipios turísticos, aunque también tienen una presencia importante en ciudades del interior. Córdoba y Marbella superan las 10.000 instalaciones y aparecen entre los municipios con mayor número. En la provincia de Jaén, la capital destaca igualmente dentro de este mapa andaluz.

El IECA contabiliza además 12.400 piscinas en instalaciones deportivas, 2.049 en inmuebles destinados al ocio y la hostelería y 52.514 en edificios con otros usos.

Fuente: Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía

El agua también dibuja el urbanismo la ciudad

El mapa de Linares permite localizar con bastante precisión dónde se concentra esta particular forma de ocupación del territorio.

Las mayores densidades aparecen al sur del casco urbano, especialmente en torno a Vega Santa María, y también hacia el este. En esas zonas se suceden las celdas con mayor concentración de piscinas. Algunas superan las 50 instalaciones dentro de una superficie de 250 por 250 metros.

Es una forma curiosa de mirar Linares. El callejero desaparece y lo que queda es una especie de fotografía térmica del agua: las zonas más oscuras señalan allí donde se acumulan las piscinas.

El mapa también descubre otra realidad más dispersa. Al noroeste del núcleo urbano aparece un grupo de celdas separado de la ciudad, en pleno entorno rural. Son parcelas y zonas de chalets donde cada vivienda puede tener su propia piscina. El Catastro las localiza igual que las instalaciones situadas dentro del casco urbano.

La metodología utilizada por el IECA permite precisamente llegar a ese nivel de detalle. El territorio andaluz se divide en una malla estadística formada por celdas de 250 metros de lado. Sobre ella se distribuyen los datos y se puede observar cómo cambia la presencia de estas instalaciones de una zona a otra.

La huella del boom inmobiliario

Hay otro dato que ayuda a explicar el mapa actual. Si se observa el año de construcción más frecuente de las piscinas dentro de cada celda, aparece un periodo especialmente marcado: entre 2004 y 2010.

Son los años del gran crecimiento inmobiliario. Linares, como otros municipios, vivió entonces una importante expansión de la vivienda y de las zonas residenciales. Las piscinas forman parte también de aquella transformación del paisaje urbano y periurbano.

Antes de ese periodo aparecen instalaciones construidas de forma mucho más dispersa, con registros que se remontan incluso a los años sesenta. Después de 2013, en cambio, el ritmo se enfría y son muchas menos las celdas en las que predominan piscinas de nueva construcción.

El mapa de las piscinas acaba siendo así una fotografía indirecta de la expansión de Linares. Donde hubo más vivienda nueva también quedaron más piscinas.

Un mapa que no entiende de fronteras

La malla estadística tiene además una particularidad. Algunas celdas atraviesan los límites administrativos de Linares y los municipios vecinos. En concreto, siete aparecen compartidas con localidades del entorno.

Cuatro corresponden a la frontera con Ibros y reúnen diez piscinas. Hay además una celda compartida con Bailén, otra con Guarromán y otra con Jabalquinto, con una piscina en cada caso.

Son cantidades pequeñas y no alteran el resultado global, pero ayudan a entender cómo funciona esta herramienta estadística. La realidad del territorio no siempre coincide con las líneas que aparecen en un plano municipal.

Al final, contar piscinas sirve para bastante más que saber cuántas hay en Linares. Los datos permiten seguir la evolución de la ciudad, detectar dónde se ha concentrado la vivienda, observar cómo ha cambiado el tamaño de estas instalaciones y comprobar hasta qué punto la piscina particular se ha convertido en un elemento habitual del paisaje residencial.

En 2020 había 1.303. Cinco años después son 1.400. Son 97 más, aunque ocupan prácticamente la misma superficie que las de entonces.

Linares, visto desde el aire, tiene cada vez más piscinas. Pero el agua también cuenta otra historia: la de una ciudad que ha ido llenando sus patios, jardines y parcelas de pequeñas láminas azules.

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