Linares se apoya en sus autónomos mientras el nuevo escenario empresarial toma forma

Uno de cada cinco trabajadores es autónomo en una ciudad que avanza hacia un nuevo modelo productivo gracias al impulso de Santana

Por:Javier Esturillo
Calle Canalejas. Foto: Javier Esturillo

El trabajo por cuenta propia no es una opción secundaria, sino una estructura que sostiene buena parte de la actividad linarense. En la ciudad, en torno a uno de cada cinco afiliados a la Seguridad Social es autónomo, un peso claramente superior a la media andaluza y que refleja una dependencia del autoempleo a la espera de la llegada de empresas que abran una nueva etapa de crecimiento.

Las cifras lo confirman. Según análisis territoriales del mercado laboral, alrededor del 20%–22% de los afiliados en Linares pertenecen al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), un porcentaje por encima del promedio andaluz, que se sitúa en torno al 16%–17%. Traducido a volumen, la ciudad se mueve en una horquilla de unos 4.000–4.200 trabajadores por cuenta propia si se cruza ese peso con el total de afiliación estimada. El dato no es solo cuantitativo: define un modelo.

Para entenderlo hay que retroceder varias décadas. Linares fue durante buena parte del siglo XX uno de los polos industriales más importantes de Andalucía. La minería primero y la automoción después, con el emblema de Santana Motor, estructuraron una economía basada en el empleo asalariado. La desaparición progresiva de ese tejido, culminada con el cierre de la factoría, dejó un vacío que no ha sido sustituido por nuevas industrias de similar capacidad. En ese contexto, el autoempleo se convirtió en una salida más que en una elección.

Sin embargo, ese modelo no ha generado crecimiento sostenido. Los datos del RETA muestran una evolución prácticamente plana en los últimos años. Linares contaba con 2.714 autónomos en noviembre de 2025, una cifra muy similar a la registrada antes de la pandemia —2.781 en 2019—, lo que evidencia un estancamiento estructural, de acuerdo con los datos de la Seguridad Social. Linares no pierde de forma brusca trabajadores por cuenta propia, pero tampoco los gana en volumen suficiente como para transformar su tejido productivo.

Sectores

El problema no es solo cuántos autónomos hay, sino en qué sectores operan. La mayor parte se concentra en actividades de baja productividad: comercio minorista, hostelería, transporte o servicios personales. Son negocios muy dependientes del consumo local, con escaso margen de crecimiento y especialmente sensibles a cualquier cambio económico. Esta estructura limita la capacidad de la ciudad para generar valor añadido y empleo estable, y explica por qué Linares presenta una paradoja persistente: tiene un peso elevado del emprendimiento, pero una base empresarial débil.

El resultado es una economía que se sostiene a sí misma, apoyada en miles de pequeños proyectos individuales que actúan como red de contención ante el desempleo. Pero ese mismo mecanismo que permite resistir también marca el techo del crecimiento, confiando en que las expectativas se hagan realidad.

El dato de que uno de cada cinco trabajadores sea autónomo no es solo una estadística. Es el reflejo de una ciudad que, en el presente, mantiene su pulso gracias a quienes, más que emprender en sentido clásico, han encontrado en el autoempleo la única vía posible para seguir en activo.

5 1 votar
Calificación de la noticia
Subscribe
Notificar
0 Comentarios
Últimos
Primeros Más votada
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios