El productor y compositor jienense Santi Villar vuelve a situarse en el centro de la creación musical con la publicación de su segundo trabajo discográfico, ‘Un mundo fantástico’, una obra concebida como una inmersión sonora en territorios de fantasía, emoción y aventura. El álbum consolida una línea estética claramente cinematográfica en la que la música trasciende su formato convencional para convertirse en relato.
Tras su anterior proyecto, ‘Alianza’, del que fue compositor y que se convirtió en la banda sonora oficial de las Fiestas Íbero Romanas de Cástulo, Villar continúa profundizando en el lenguaje de la música visual. Aquel trabajo, de marcado carácter épico y ceremonial, supuso un primer andamio de su vínculo con la composición aplicada a grandes relatos sonoros y eventos culturales.
Santi Villar se ha consolidado en los últimos años como productor y compositor con una trayectoria marcada por su trabajo junto a numerosos intérpretes y formaciones de Linares, además de artistas del panorama nacional, una labor que ha contribuido a afianzar su perfil como creador versátil dentro de la producción musical contemporánea.
‘Un mundo fantástico’ se articula como una experiencia sonora inspirada en las grandes bandas sonoras del cine fantástico contemporáneo. La paleta musical combina recursos orquestales, capas atmosféricas y desarrollos temáticos que buscan evocar paisajes imaginarios, reinos legendarios y relatos de aventura. Cada composición funciona como una escena autónoma, pero al mismo tiempo integrada en una narrativa global que guía al oyente a través de distintas emociones.
El álbum está compuesto por 17 piezas y ya se encuentra disponible en plataformas digitales. Asimismi, cuenta con una edición física en formato CD, pensada tanto para coleccionistas como para oyentes vinculados a la música cinematográfica y a las estéticas de fantasía, un formato que refuerza el carácter tangible de una obra concebida para ser escuchada como un viaje.
Con ‘Un mundo fantástico’, Villar refuerza una identidad artística cada vez más definida, en la que la música se entiende como vehículo narrativo. Un trabajo que no solo amplía su catálogo creativo, sino que reafirma una apuesta sostenida por una composición que aspira a emocionar, sugerir y, sobre todo, activar la imaginación del oyente.
