Hay quienes terminan su jornada laboral y buscan descanso. Pedro Manuel Tribaldo Moreno, al que todos conocen como Mané, hace justo lo contrario. Cuando aparca la ambulancia tras horas de servicio como técnico de emergencias sanitarias, se calza los guantes y se dirige al gimnasio. Allí, entre sacos, cuerdas y sesiones de sparring, encuentra una segunda familia y una pasión que le acompaña desde hace quince años.
Este viernes será uno de los protagonistas de la velada organizada por el Club Sugar Ray de Linares en el Pabellón Andalucía del Polideportivo de San José. Las puertas se abrirán a las seis de la tarde y una hora después comenzarán los combates. Sobre el ring, Mané representará no solo a su club, sino también a Ibros, el pueblo del que procede y al que sigue llevando por bandera cada vez que sube a combatir.
Amor por el boxeo
A sus 34 años, afronta la cita con la serenidad que dan la experiencia y el amor por un deporte que ha marcado su vida. Comenzó a boxear con 19 años en Úbeda, acompañado por amigos de su pueblo. Después llegaron etapas en distintos gimnasios, incluso durante una temporada en Barcelona, pero nunca perdió el contacto con el boxeo.
«Siempre he estado vinculado a este deporte», explica. Desde hace tres años encontró su sitio en el gimnasio dirigido por el exboxeador profesional Esaú Castillo, entrenador y alma del Club Sugar Ray. «La escuela que ha montado es una maravilla. Es una gozada entrenar con él y tenerlo siempre en mi esquina», afirma.
Mané competirá en la categoría de 65 kilogramos, dentro del peso ligero. La preparación para una velada como esta exige sacrificio, especialmente para alguien que compagina los entrenamientos con una profesión tan exigente como la suya.
«Me gusta mucho entrenar y siempre estoy por el gimnasio, pero cuando se acerca una competición hay que apretar más», señala. El reto no es menor. Las largas jornadas laborales dejan poco margen para el descanso, pero el compromiso con el deporte le empuja a aprovechar cada momento libre.


Pilar fundamental
En el boxeo, sin embargo, el trabajo no termina cuando acaba el entrenamiento. La alimentación es otro combate diario. «Es un pilar fundamental. Siempre se dice que la primera pelea es en la báscula», comenta. El control del peso forma parte de la disciplina que exige este deporte y que, en su caso, lleva años incorporada a la rutina.
Pero más allá de los golpes, las victorias o las derrotas, Mané habla del boxeo como una escuela de vida. Comparte la visión de quienes consideran que es uno de los deportes más nobles que existen.
«Aquí se crea una complicidad muy especial. Cuando compartes entrenamientos y te subes al ring con alguien, se genera un vínculo muy íntimo. Son amigos para toda la vida», explica. Su reflexión va incluso más allá. «Si yo no viniera aquí todos los días, aunque no estuviera compitiendo, no sería quien soy».
Ajustes físicos
La semana previa al combate ha estado marcada por los últimos ajustes físicos. Como ocurre habitualmente, las cargas de trabajo disminuyen en los días finales para llegar con frescura al ring. El objetivo es afinar los detalles y preparar un combate que, aunque amateur, despierta la misma ilusión que cualquier gran cita.
Su rival llegará desde Granada. Apenas lo conoce, aunque sí sabe que pertenece a un gimnasio amigo. En el boxeo amateur, el estudio exhaustivo del adversario suele quedar en un segundo plano. La prioridad es competir, disfrutar y seguir creciendo. «A todo el mundo le gusta ganar, claro que sí, pero yo vengo a pasarlo bien y a que la gente disfrute», asegura.
Sin embargo, reconoce que esta pelea tiene un componente especial. Combatir en Linares supone hacerlo ante familiares, amigos y compañeros que acudirán a apoyarle desde distintos puntos de la provincia.
«Cuando peleas fuera y no te conoce nadie, la presión es distinta. Aquí viene tu familia, tus amigos, la gente cercana. Eso añade una responsabilidad extra», admite.


Pasión sobre el cuadrilátero
Esa será probablemente la batalla más difícil de gestionar cuando esta tarde suene la campana. Porque en el boxeo amateur no siempre gana quien más golpea o quien más experiencia acumula. A veces triunfa quien consigue mantener intacta la ilusión después de una jornada de trabajo, quien sigue encontrando refugio en el gimnasio y quien entiende que el verdadero valor de este deporte está mucho más allá del resultado.
Esta tarde, cuando Mané cruce las cuerdas del cuadrilátero del Pabellón Andalucía, llevará consigo todas esas horas de esfuerzo silencioso. Las de la ambulancia, las del entrenamiento y las de una vida ligada al boxeo. Y, como él mismo reconoce, también la responsabilidad y el orgullo de pelear ante los suyos.
La velada contará con la organización del Club Sugar Ray de Linares y la colaboración del Ayuntamiento de Linares, a través de su área de Deportes, además del respaldo de numerosos patrocinadores privados. Las entradas anticipadas tienen un precio de 20 euros, mientras que quienes las adquieran en taquilla deberán abonar 25 euros.
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