Hay relatos que no nacen en pantallas ni editoriales, sino entre telas, hilos y manos pacientes. En Linares, un grupo de guiñol convierte lo cotidiano en una herramienta cultural con vocación educativa.
Mari Trini acaricia uno de los títeres con una delicadeza casi maternal. A su lado, Rosalía enhebra la aguja con precisión y remienda otro muñeco que pronto volverá a escena. Entre ellas no hacen falta demasiadas palabras, basta una mirada cómplice para entender que aquello que sostienen entre sus manos es algo más que tela y madera. Es memoria, es cultura, es comunidad.
Se hacen llamar “Ven Acá P’Acá” y forman parte de la Asociación Vecinal Estación de Almería. Su carta de presentación destila cercanía y compromiso. No buscan reconocimiento ni beneficio económico: ofrecen, por ejemplo, de manera gratuita, su obra ‘La guerra no es un juego’, una pieza dirigida a niños de entre tres y nueve años que pone el acento en valores esenciales como el respeto, la amistad o la convivencia.

Su trayectoria habla por sí sola. Han llevado sus representaciones a espacios tan diversos como el Palacio de Ferias y Congresos de Jaén, el Hospital Universitario de San Agustín o las Fiestas Ibero Romanas de Cástulo, además de numerosos colegios y asociaciones vecinales. En cada escenario, sus personajes —íberos, cartagineses, romanos y el entrañable León de Cástulo, narrador de la historia— despliegan un relato que, bajo la apariencia de cuento infantil, encierra una reflexión profundamente actual.
La reciente actuación en la barriada de Santa Ana, en el marco de la III Semana Mente Sana en Cuerpo Activo, volvió a demostrar que su propuesta no entiende de edades. Aquel encuentro intergeneracional transformó una tarde cualquiera en un espacio compartido donde abuelos y nietos rieron, escucharon y aprendieron juntos.
Nació como un taller y hoy es un grupo consolidado que ha conseguido hacer de una afición un punto de encuentro para dar una nueva vida a las marionetas, que muchas veces sirven para conjurar los miedos y expresar sentimientos.


Foco cultural
Detrás de este proyecto hay un tejido asociativo sólido. La Asociación Vecinal Estación de Almería se ha convertido en un foco cultural imprescindible en la ciudad: organiza exposiciones, recitales poéticos, coloquios y conferencias, además de impulsar iniciativas como A la luz de la luna, que cada verano llena el barrio de música, talleres y representaciones. Incluso han logrado levantar una biblioteca comunitaria con fondos cedidos por vecinos y autores, un pequeño tesoro que rivaliza con el de muchas localidades.
Pero el guiñol ocupa un lugar especial. Cada muñeco es artesanal, concebido y elaborado por las propias integrantes del colectivo, en su mayoría mujeres. Algunas historias nacen de textos clásicos; otras, de la imaginación compartida en largas tardes de trabajo en la sede.
Rosa Martínez, presidenta de la asociación, no oculta su orgullo. Participa activamente en el grupo y destaca el esfuerzo constante de sus compañeras, que se reúnen varias veces por semana para dar forma a nuevas ideas y personajes. «La cultura es nuestra forma de hacer barrio», viene a decir con hechos más que con palabras.
El próximo 29 de abril volverán a subirse al pequeño escenario de su sede. Allí, entre hilos, telas y voces que dan vida a lo inerte, demostrarán una vez más que el teatro de guiñol sigue siendo un arte capaz de emocionar, educar y, sobre todo, reunir a la gente en torno a una historia compartida.
Fotos: Cedidas