El Teatro Cervantes de Linares se convirtió el pasado 31 de mayo en un espacio de emoción compartida, arte y compromiso social con la representación de ‘Regina’, una obra creada, dirigida y coreografiada por Juanma Moya, con una carga escénica de gran potencia visual.
La pieza ofreció una relectura contemporánea de la figura de la Virgen María desde su dimensión más humana, recorriendo distintos momentos de su vida a través de la danza, la luz y una escenografía minimalista de gran impacto estético.
La recaudación íntegra del espectáculo fue destinada a las asociaciones Corazones Rosas y Debra-Piel de Mariposa, reforzando el carácter solidario de una función que trascendió lo puramente artístico.


Un escenario convertido en experiencia visual
‘Regina’ transformó el escenario del Cervantes en un espacio casi pictórico donde el movimiento corporal y la iluminación construyeron una narrativa de gran intensidad emocional.
No hubo estridencias ni artificios innecesarios. El espectáculo avanzó desde una estética contenida, casi desnuda, donde la iluminación y el cuerpo asumieron todo el peso narrativo. María, figura central del relato, no apareció como icono inalcanzable, sino como presencia vulnerable, atravesada por el dolor, la entrega y la memoria.
Entre los momentos más impactantes destacó la recreación del calvario, donde la tensión escénica y el juego de luces reforzaron la dualidad entre sufrimiento y entrega. En contraste, otras escenas mostraron una mayor contención emocional, con cuerpos que sostenían el dolor colectivo en un clima de recogimiento.
En otra secuencia, el dolor se volvió colectivo. Un cuerpo abatido en el suelo, envuelto en azul oscuro, era sostenido por la mirada —y casi por la respiración— de quienes lo rodeaban. No había exceso, solo una coreografía del cuidado y la pérdida, donde el gesto mínimo decía más que cualquier palabra.


Gran exigencia técnica
La danza contemporánea tuvo también un papel protagonista en pasajes de gran exigencia técnica, como un paso a dos cargado de dramatismo bajo una luz cenital que acentuaba la vulnerabilidad de los intérpretes.
El espectáculo culminó con una evocación de la asunción y la coronación, donde la simetría, la iluminación y la composición escénica elevaron la escena hacia un plano simbólico y casi onírico.
«Aún sigo sin saber encajar tantas emociones… llevo bailando toda la vida y lo que he sentido este domingo no se puede comparar con nada», confiesa con un nudo en la garganta Laura Merelo, directora de Aire Danza y protagonista de la obra junto al que es su alumno Juanma Moya.
En este punto, Merelo destaca el trabajo del equipo artístico y el nivel de implicación de todos los participantes (más de 80 personas) en un proyecto que ha cuidado cada detalle desde la dirección a la coreografía, el vestuario y la música.


Sello creativo propio
‘Regina’ supone una nueva muestra del lenguaje artístico de Juanma Moya, que firma la obra y consolida una línea creativa centrada en la danza contemporánea como vehículo narrativo y simbólico.
El proyecto combina técnica, estética y emoción en una propuesta que ha logrado conectar con el público linarense desde la sensibilidad y la fuerza visual.
Más allá de su dimensión artística, la representación dejó también una huella solidaria y humana, en una noche en la que el arte se puso al servicio de quienes más lo necesitan.
Fotos: Serendipia Fotografía