Galería | Un simulacro para no improvisar cuando la tierra tiembla

Equipos de emergencia recrean un terremoto con incendio en el IES Reyes de España para medir tiempos, decisiones y coordinación

Por:Javier Esturillo
Bomberos de Linares trasladan a un herido al puerto de emergencia en el simulacro realizado en el IES Reyes de España. Foto: Javier Esturillo

Durante una hora, el IES Reyes de España dejó de ser solo un centro educativo para convertirse en el escenario de una emergencia total. Un terremoto simulado, con incendio, explosión y heridos, activó todos los protocolos de autoprotección y puso a prueba la coordinación entre la comunidad educativa y los servicios de emergencia en un ejercicio que convirtió la prevención en experiencia real.

Pasadas las diez de la mañana, el silencio cotidiano del instituto se quebró como un cristal fino. Durante treinta segundos, sintió una sacudida fingida pero verosímil, un movimiento sísmico que puso a prueba algo más que protocolos: la capacidad de respuesta, la coordinación y la calma en mitad del caos.

Seísmo

El simulacro, celebrado este 26 de enero, recreó una emergencia de gran magnitud. Un terremoto de entre 5,5 y 6 grados, daños estructurales, un incendio en la planta baja del edificio A y una explosión en la sala de calderas.

Humo denso, heridos simulados, alumnos confinados en las plantas superiores y la necesidad inmediata de activar el Plan de Autoprotección del centro. Nada quedó al azar, porque en una emergencia real el azar siempre juega en contra.

Mientras los edificios B, C, D y E eran evacuados con orden hacia las pistas deportivas —zona segura prevista—, el corazón del instituto latía en el edificio A. Allí, más de 400 alumnos permanecieron confinados en las aulas, a la espera de que los bomberos despejaran escaleras y pasillos invadidos por el humo. Abajo, en la planta baja, la escena era más tensa: intoxicaciones, quemaduras simuladas, gritos de pánico cuidadosamente ensayados para poner a prueba la sangre fría de los equipos de intervención.

Respuesta inmediata y coordinada

La respuesta fue inmediata y coral. Profesorado y personal no docente activaron sus funciones como equipos de primera intervención, primeros auxilios y evacuación. Minutos después, el engranaje externo entró en acción: Bomberos, Policía Local y Nacional, sanitarios del 061 y Protección Civil tomaron el relevo con la precisión de un mecanismo bien engrasado. El instituto pasó a ser un tablero complejo donde cada decisión contaba y cada segundo pesaba.

Todos ellos actuaron bajo la coordinación del Centro de Emergencias 112, reproduciendo en tiempo real la respuesta conjunta que se activaría ante una emergencia real de gran magnitud. El concejal responsable del Parque de Bomberos, Michel Rentero, ha sido testigo de excepción del trabajo coordinado de todos los equipos.

Bajo control

El fuego fue “controlado”, los heridos atendidos, las plantas ventiladas y los alumnos evacuados de forma progresiva y segura. A las once de la mañana, el simulacro se dio por finalizado. La normalidad volvió a las aulas, pero no era exactamente la misma. Había quedado algo más que el eco de las sirenas: la certeza de que la prevención no es un trámite, sino una forma de cuidado colectivo.

El ejercicio permitió comprobar tiempos de respuesta, coordinación entre servicios y eficacia de los protocolos, pero también dejó una lección más profunda. En un instituto donde a diario se enseña matemáticas, historia o tecnología, durante una hora se impartió otra asignatura esencial: cómo actuar juntos cuando todo parece tambalearse.

Fotos: Javier Esturillo y Ayuntamiento de Linares
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