Las montañas de bolsas de basura, cajas de cartón y restos industriales vuelven a ocupar las calles del polígono de Los Rubiales. La imagen, lejos de responder a un episodio puntual, refleja un problema que se ha cronificado y que vuelve a situar el foco sobre el deterioro de la limpieza en Linares.
Quienes trabajan o transitan a diario por esta importante zona industrial denuncian que la presencia de residuos es ya una constante. Los contenedores aparecen desbordados, los desperdicios se extienden por aceras y zonas verdes y la sensación de abandono se repite en distintos puntos del recinto.
La situación no es exclusiva de Los Rubiales. Otros polígonos, como Los Jarales, presentan un panorama similar, alimentando las críticas de la oposición, que acusa al equipo de gobierno de no ofrecer una respuesta eficaz ante un problema que afecta tanto a la imagen de la ciudad como a su actividad económica.




Desde Izquierda Unida consideran que el estado del polígono es una consecuencia más del deterioro generalizado que sufre Linares. «Nunca antes esta ciudad había estado tan sucia. Es lamentable el estado que presenta», afirma la portavoz municipal de la coalición, Laura Cerezuela.
Vox también ha elevado el tono de sus críticas y denuncia que las áreas industriales siguen siendo las grandes olvidadas de las tareas de mantenimiento. «Ya está bien de mirar hacia otro lado mientras nuestras infraestructuras se degradan hasta este punto», señalan desde la formación. A su juicio, resulta incompatible hablar de atraer inversiones o impulsar la economía local mientras «el equipo de gobierno de Auxi del Olmo permite que nuestro polígono sea un vertedero».
Una imagen de deterioro generalizado
Un recorrido por Los Rubiales deja al descubierto numerosas deficiencias de mantenimiento. Las rotondas presentan una vegetación sin cuidar que termina convirtiéndose en un improvisado depósito de cajas de cartón, plásticos y otros residuos arrastrados por el viento. En distintos puntos del polígono, las bolsas y envoltorios permanecen a la vista de los vehículos que circulan por la zona.
El deterioro también alcanza a los espacios públicos. Varias áreas de descanso aparecen cubiertas de pintadas, rodeadas de maleza seca y salpicadas de botellas, latas, envases de comida rápida y bolsas de basura. Bancos de hormigón y mesas de uso público muestran claros signos de vandalismo y desuso.





Entre las imágenes más llamativas figura un viejo sofá abandonado en plena acera, convertido en un símbolo más de la falta de control sobre los vertidos incontrolados que se producen en el polígono.
A ello se suman descampados utilizados como puntos de almacenamiento improvisado, donde se amontonan cajas de cartón y otros residuos comerciales, así como áreas de reciclaje completamente saturadas. En algunos casos, las bolsas de basura y los objetos abandonados invaden las aceras, dificultando incluso el paso de los peatones.
Malestar entre usuarios y trabajadores
Más allá del impacto visual, empresarios y trabajadores advierten de que esta situación perjudica el funcionamiento diario de uno de los principales enclaves industriales y logísticos de Linares. La acumulación de residuos genera malos olores, transmite una imagen de dejadez y resta atractivo a un espacio que debería ser una de las cartas de presentación del tejido productivo local.
Mientras no se adopten medidas contundentes, la basura amenaza con convertirse en un elemento permanente del paisaje urbano de Los Rubiales, un escenario que la oposición utiliza para reclamar un plan de choque que permita recuperar la limpieza y el mantenimiento de los polígonos industriales de la ciudad.





Fotos: Javier Esturillo
Por lo general, Linares es una ciudad bastante sucia y como bien se señala en el artículo la imagen para el propio vecino y el resto de personas que vienen de fuera es bochornosa.
No os impacienteis queridos ciudadanos. El año que viene hay elecciones para elegir de nuevo al gobierno municipal y os prometerán el mejor y más maravilloso futuro para ésta nuestra querida ciudad y disfrutaremos como siempre de un 40% de abstención y el resto hará que salga lo que nos merecemos. Ea pues ya está.
Puedo afirmar y afirmó hasta donde alcanza mi experiencia, entender, años y me reafirmo sustentado por la empírica, en que una ciudad no es sucia por sí misma, sino que se le cuelga ese San Benito, por todos aquellos que dicen habitarla, mejor dicho ensuciarla y con viene recordar llegado a este punto, que no es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia y el caso del «homo linarensis» al igual que en otros menesteres he afirmado y afirmaré es digno de estudio y en su caso de una tesis en líneas generales.
Dicho esto, no es menos cierto que las área municipales encargadas de ciertas labores, carecen de protocolos al respecto y si los hay no son los adecuados, mucho menos de una planificación de trabajo zonificada en cuanto a recursos humanos, medios materiales y me atrevería a afirmar también en cuanto a conocimiento del trabajo encomendado a determinados «profesionales».
Quizá habría que pedir responsabilidades, sin el quizá estaría mejor que se asumiesen por parte de sus encargados y no me refiero solamente responsables políticos ya que en el organigrama de cada área habría que profundizar para exigir responsabilidades a funcionarios y demás personas que componen los equipos de trabajo de cada uno de los ramos.
Eso sí, no quiero despedirme sin antes autoexigirnos como ciudadanos, civismo, educación y respeto, hacia nosotros mismos, hacía la ciudad por y para una convivencia de más y mejor calidad.