Hubo un tiempo en que los andenes de Linares-Baeza tenían otro ritmo. Los trenes llegaban y salían durante todo el día y la estación era un lugar de paso obligado para miles de viajeros. Llegaron a circular más de 40 trenes diarios (entre pasajeros y mercancías) y perder una combinación no suponía, como ahora, quedarse durante horas esperando. La siguiente podía estar a media hora.
Construida en 1866, Linares-Baeza fue durante más de un siglo uno de los grandes nudos ferroviarios del sur de España. Por sus vías pasaban conexiones con Andalucía, Castilla-La Mancha, la Comunidad Valenciana y Cataluña. Su posición convirtió a la estación en una pieza esencial de las comunicaciones ferroviarias y dio a Linares un papel que hoy resulta difícil de reconocer.
El cambio empezó en 1992. La apertura del Nuevo Acceso Ferroviario a Andalucía (NAFA) llevó el tráfico principal de la alta velocidad Madrid-Sevilla hacia el oeste. Linares-Baeza perdió buena parte de ese movimiento y comenzó una etapa distinta. Desde entonces, la estación ha ido dejando servicios por el camino sin recuperar aquella posición.
Una pérdida detrás de otra
El NAFA fue solo el principio. En 1996, el cierre de las minas del Marquesado, en Almería, puso fin a los trenes mineros que durante décadas habían dado actividad a la línea Linares-Almería.
Después llegó otro golpe. Entre 2006 y 2007, la conexión directa Granada-Madrid dejó de utilizar el paso por Despeñaperros después de que se habilitara un itinerario más rápido por Antequera. Otra conexión que desaparecía de los paneles de la estación.
El 2 de junio de 2013 se produjo una nueva reducción de servicios. El Ministerio de Fomento suprimió la Línea 71 de Media Distancia, que comunicaba Linares-Baeza con Granada, dentro de aquel plan de racionalización ferroviaria que también acabó con la lanzadera entre la estación y Almería.
Por entonces, el deterioro ya no era una impresión. Un reportaje de Diario Jaén, grabado en Linares-Baeza, mostraba unos andenes muy distintos de los de años anteriores y recogía el malestar de quienes trabajaban allí. Menos trenes, más esperas y una estación que empezaba a acostumbrarse a tener espacios vacíos. Han pasado más de diez años y aquellas imágenes permiten comprobar que aquello no era un bache pasajero.
Sin reacción
El proceso siguió. El 2 de agosto de 2015 desapareció el Tren Hotel Alhambra, que unía Granada con Barcelona y tenía parada en Linares-Baeza.
En 2018 hubo un intento de recuperar parte de lo perdido. Se puso en servicio, de manera provisional, un Talgo entre Granada y Madrid por Linares-Baeza. Duró poco. La llegada del AVE a Granada, el 26 de junio de 2019, terminó también con esa conexión.
Hubo movilización ciudadana para intentar impedirlo. Distintas plataformas reunieron más de 20.000 firmas. No fue suficiente.
A partir de ahí, las quejas se han repetido con distintos protagonistas y por motivos parecidos. El comité de empresa de Adif y Renfe en Jaén ha denunciado retrasos, transbordos por carretera, averías y problemas de climatización en los trenes que todavía prestan servicio.
Y ahora hay otra fecha marcada en el calendario. El 6 de septiembre, la línea 400, entre Alcázar de San Juan y Cádiz, cerrará temporalmente por las obras de la Autopista Ferroviaria Algeciras-Zaragoza. El cierre obligará a suprimir también el Intercity Madrid-Almería.
Para Linares-Baeza supone otra vuelta de tuerca en una estación que lleva años viendo cómo se reducen sus conexiones.
El 5 de septiembre, la protesta llega a la estación
La respuesta de las plataformas ferroviarias tendrá lugar precisamente allí. Las plataformas en Defensa del Ferrocarril de Linares-Baeza y de la provincia de Jaén, junto a la Plataforma en Defensa del Ferrocarril del Centro de La Mancha (PFCM) y otras organizaciones de Andalucía Oriental, han convocado una protesta para el sábado 5 de septiembre en la estación.
La concentración está prevista a las 12:30 horas frente a la fachada de Linares-Baeza. El llamamiento se dirige a toda la sociedad y también a instituciones y partidos políticos de Jaén, Andalucía Oriental y Castilla-La Mancha.
La convocatoria ya cuenta con el respaldo de los ayuntamientos de la ELA de Linares-Baeza, Jódar y Almuradiel. También se han sumado nueve plataformas y asociaciones de usuarios y amigos del ferrocarril de Jaén, Granada, Almería, Baza, Guadix y Castilla-La Mancha.
Las reivindicaciones son concretas. Las plataformas reclaman que se acaben los retrasos y las supresiones, que los trenes y las estaciones reciban un mantenimiento adecuado y que se detenga y archive definitivamente el estudio del baipás de Montoro, en Córdoba.
También piden que se construya el tramo Mora-Alcázar, con estaciones en Mora-Orgaz y Madridejos-Consuegra, además de un nuevo acceso ferroviario por el sur a Toledo.
Y hay dos reclamaciones que conectan directamente con la historia de servicios perdidos de Linares-Baeza: recuperar los trenes a Granada y reabrir la línea Almendricos-Baza-Guadix, que permitiría recuperar una conexión ferroviaria hoy desaparecida entre Murcia y Granada a través del sureste peninsular.
La protesta, por tanto, no habla únicamente de una estación. Habla de una red que, según las plataformas, ha ido perdiendo piezas durante años y que necesita recuperar conexiones para no dejar aislados ferroviariamente a territorios enteros.
Y ese es, quizá, el mejor resumen de la historia de Linares-Baeza: una estación que durante más de un siglo fue imprescindible para viajar por buena parte de España y que lleva más de treinta años intentando no convertirse en una estación de paso.