El Linares se juega la permanencia este domingo al mediodía en el Álvarez Claro ante una UD Melilla ya descendida pero decidida a competir hasta el final. Al conjunto azulillo le basta un punto para evitar la promoción de descenso a Tercera en la penúltima jornada del Grupo IV de Segunda Federación.
Miguel de la Fuente afronta el duelo en la ciudad autónoma con el equipo centrado y con la tensión propia de un final de curso en el que hay mucho en juego a nivel deportivo y emocional.
El técnico vallisoletano insiste en que todo pasa por el propio Linares: si el equipo está focalizado y compite al máximo nivel, tiene capacidad para ganar a cualquiera, pero advierte de que cualquier desconexión en una categoría tan igualada puede costar el partido. Por eso, el trabajo se ha centrado en reforzar lo que llevó al equipo a enlazar cinco jornadas sin perder y en corregir errores recientes, más que en el rival.
Espera un Melilla que, pese a su situación, quiera despedirse en casa con buenas sensaciones y reivindicar a sus jugadores. No se fía de un rival sin objetivos clasificatorios y subraya que la exigencia será máxima, independientemente del contexto.
Para De la Fuente no es una final en sentido estricto, pero sí un partido clave en el que el Linares puede certificar su objetivo. Tras el último tropiezo ante el CD Estepona, el vestuario ha cerrado filas y ha asumido la responsabilidad en un entorno exigente, apoyándose también en el respaldo mayoritario de la afición. En lo deportivo, el equipo llega con la baja por sanción de Luis Aguado y algunas dudas físicas pendientes de evolución.

Respeto al escudo y a la historia del Melilla
Enfrente estará el Melilla de Miguel Rivera, que encara su último partido en casa con la intención de dignificar el escudo y ofrecer una victoria a su afición. El técnico malagueño considera superada la fase de lamento tras el descenso a Tercera Federación y reclama competir con seriedad hasta el final, por respeto al club, a la ciudad y a los seguidores. No quiere que el equipo dé la sensación de estar de vacaciones y ha pedido implicación total a sus jugadores.
Rivera prepara cambios en el once tras hablar individualmente con la plantilla para medir el compromiso competitivo, aunque seguirá condicionado por varias ausencias. Asume las críticas por la temporada, pero defiende la obligación de dar la cara y cerrar el curso con profesionalidad. Del rival, al que estuvo vinculado hasta en tres etapas, destaca su nivel, especialmente en el centro del campo hacia adelante, y advierte de la dificultad de un partido en el que el Linares llega con la permanencia al alcance.