Linares, el despacho de la Policía Nacional que siempre espera al siguiente

La sucesión de nombramientos convierte la jefatura linarense en un destino de tránsito dentro del Cuerpo

Por:Javier Esturillo
De izquierda a derecha y de arriba a abajo, Jesús Cobo, José Berrocal, Adriano Rubio, Begoña Sánchez, Eufrasio Moral, Luis Manuel Sánchez, Javier Cazorla y Patricio García.

El despacho principal de la Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía en Linares parece reservado para estancias breves. Al menos así lo refleja la sucesión de responsables que han pasado por la jefatura en los últimos años. Desde la marcha de Jesús Cobo en 2018, ningún comisario ha permanecido más de dos años al frente de la plantilla.

Cobo dejó Linares tras siete años de mandato para incorporarse a la Embajada de España en Lima (Perú). Su salida marcó el inicio de una etapa caracterizada por la continua rotación en la dirección de la comisaría. En apenas ocho años, siete comisarios titulares han ocupado el puesto, una cifra que refuerza la percepción de que la plaza linarense se ha convertido en un destino de tránsito dentro del Cuerpo Nacional de Policía.

Su relevo fue José Berrocal González, cuya permanencia apenas alcanzó unos meses. El 14 de diciembre de 2018 fue nombrado en comisión de servicio responsable de la Comisaría Provincial de Cáceres. Después llegó Adriano Rubio, que también permaneció poco tiempo en el cargo antes de ceder el testigo a Begoña Sánchez, la primera mujer que asumió la jefatura policial en la ciudad minera.

La trayectoria de Sánchez en Linares tampoco fue prolongada. Tras su traslado a Madrid, la plaza salió a concurso y quedó desierta al no presentarse candidatos. Durante ese periodo de transición, la responsabilidad recayó de forma interina en el inspector jefe Francisco Almagro. Más tarde fue designado Eufrasio Moral y, apenas un año después, Luis Miguel Sánchez asumió la dirección de la comisaría.

Auxi del Olmo dialoga con Layla Dris Hach-Mohamed en presencia de Patricio García y de Carolina García. Foto: Ayuntamiento de Linares

El último nombramiento fue el de Javier Cazorla, que tomó posesión en marzo de 2024. Conocía bien la casa, ya que anteriormente había formado parte de su cuadro de mandos. Aunque se daba por hecho que su estancia no sería definitiva, su salida sorprendió por lo repentina. El comisario puso rumbo a Granada con discreción y sin apenas trascendencia pública.

Su marcha se produjo pocas semanas antes de la operación desarrollada por la Unidad de Asuntos Internos contra cuatro agentes adscritos al Grupo de Estupefacientes, una unidad que había sido disuelta previamente. Los funcionarios fueron detenidos y posteriormente quedaron en libertad provisional con medidas cautelares. Además, un quinto policía fue investigado en el marco de las mismas diligencias.

La situación ha terminado por consolidar una dinámica que se repite con frecuencia en Linares. Cada uno o dos años, coincidiendo en muchos casos con los movimientos derivados de ascensos y cambios de destino dentro de la escala de mando, la comisaría inicia una nueva etapa bajo una dirección distinta. Un ciclo que comenzó tras la salida de Jesús Cobo y que, ocho años después, continúa sin señales de estabilidad.

Todo apunta a que 2027 podría arrancar de nuevo con un relevo en la jefatura. Mientras tanto, la dirección de la Comisaría de Linares permanece en manos del inspector jefe Patricio García Soriano, actual responsable de Seguridad Ciudadana y el mando con mayor antigüedad en la plantilla.

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Policía encubierto
1 día antes

Las plantillas locales de la Policía Nacional desde el punto de vista económico y de puntos de baremo son las menos suculentas. Por eso los comisarios en este tipo de plantillas dura muy poco, salvo contadas excepciones.
Estoy seguro de que si sí se hiciesen más atractivas esas plantas desde los dos puntos de vista expresados la duración de los mandos sería mucho mayor.

TeTe
1 día antes
Responder a  Policía encubierto

A resumidas cuentas y telegrafiando su comentario, mucho trabajo (mierda que digerir) para tan poco reconocimiento.
Es el caso de Linares, ya no solamente para superiores jerárquicos, sino para los propios agentes, para los cuales esta no resulta una plaza muy atractiva, por el consabido problema que al igual que en otros municipios de similares características poblacionales, pero con grandes diferencias en cuanto a la composición, comportamiento y modus vivendi de su tejido social, digno de estudio el caso linarense por cierto, el cual y si hay oportunidad abordaremos en otro u otros capítulos.
Mi más sincero apoyo a todos y cada uno de los miembros del CNP de Linares, sobre todo a los que cada día dan la cara a pie de calle, no dejéis que los estigmas que os cuelgan algunos sectores de la sociedad linarense os afecte en vuestro más que loable oficio y buen hacer. En todos lados hay manzanas podridas, y como dice Nacho Vegas «en todos los hogares hay bombas por explotar», por ende que cada cual mire en el suyo antes de mezquinamente opinar en estos tiempos en los que la ignorancia es premiada sin duda alguna por magnos ignorantes.