Durante años, las grandes rutas culturales de la antigua Roma en España parecían tener nombres fijos. Mérida y su teatro monumental. Tarragona y la poderosa Tarraco frente al Mediterráneo. Segovia y el acueducto que desafía al tiempo. Lugo y la única muralla romana completa del mundo. O A Coruña, donde la Torre de Hércules sigue iluminando el Atlántico dos mil años después.
Ahora, en ese exclusivo mapa internacional de la Hispania romana, aparece también Linares. Y no como una nota secundaria. El portal oficial Spain.info, dependiente de Turismo de España ha situado al conjunto arqueológico de Cástulo entre los grandes destinos para «revivir el Imperio romano en España», integrándolo en una selección patrimonial que reúne algunos de los enclaves históricos más potentes del país. La lectura es importante: España está vendiendo Cástulo al mundo.
La Roma desconocida del sur
Mientras Mérida representa la monumentalidad imperial y Tarragona conserva el gran urbanismo romano frente al mar, Cástulo aporta algo distinto a la narrativa turística española: el origen estratégico de la Hispania minera y comercial.
La antigua ciudad, situada a escasos kilómetros de Linares, fue capital de la Oretania ibérica y uno de los principales núcleos del sur peninsular gracias a la riqueza metalúrgica de Sierra Morena y a su posición privilegiada entre el valle del Guadalquivir y la Meseta.
Por allí pasaba además la Vía Augusta, la gran calzada romana que conectaba los Pirineos con Cádiz y articulaba buena parte del comercio y del poder militar en Hispania. Una ruta monumental en la que Turismo de España incluye enclaves como Sagunto, Cartagena y el propio Cástulo.
El relato internacional de Linares
Que Cástulo haya entrado en el escaparate internacional no es menor para Linares. La ciudad llevaba décadas asociada casi exclusivamente a su pasado minero contemporáneo. Hoy, sin embargo, comienza a proyectarse como uno de los grandes enclaves arqueológicos emergentes del sur de Europa. Y lo hace además con una narrativa especialmente poderosa: la de una ciudad todavía en descubrimiento.
Porque Cástulo no es únicamente un yacimiento consolidado. Es también una excavación viva. Las campañas arqueológicas continúan sacando a la luz estructuras, mosaicos y vestigios que reescriben parte de la historia del sur peninsular. Entre ellos destaca el célebre Mosaico de los Amores, uno de los hallazgos arqueológicos más importantes realizados en España en las últimas décadas.
De Baelo Claudia a Las Médulas
La inclusión de Cástulo gana todavía más dimensión cuando se observa el contexto de destinos seleccionados por Turismo de España.
En la lista aparecen las minas romanas de Las Médulas, declaradas Patrimonio Mundial; los parques arqueológicos de Segóbriga y Carranque; las villas romanas de La Olmeda y La Tejada en Palencia; o enclaves monumentales andaluces como Baelo Claudia e Itálica.
España no presenta estos lugares como simples ruinas. Los presenta como experiencias culturales capaces de competir en el mercado internacional del turismo histórico.
Y ahí, entre teatros romanos frente al Mediterráneo, murallas milenarias y minas de oro excavadas por ingenieros imperiales, aparece el nombre de Cástulo.
La ciudad que vuelve del silencio
Hay algo simbólico en todo esto. Durante siglos, Cástulo quedó enterrada bajo el peso de otras ciudades más monumentales, más conocidas o más accesibles.
Sin embargo, mientras buena parte de Europa busca destinos culturales menos saturados y más auténticos, el viejo enclave íbero-romano de Linares empieza a jugar precisamente esa carta. Sin colas masivas. Sin artificio. Sin la sensación de parque temático arqueológico.
Solo ruinas, paisaje, memoria y una historia que vuelve a ocupar el lugar que tuvo hace dos mil años: el centro de la Hispania romana, rescatada durante estos días de mayo con la celebración de las Fiestas Íbero Romanas.
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