La Sala Elviris acoge este viernes el pulso más íntimo y escénico de D’órdago

La formación de Linares presenta en el conocido local de la calle Nueva (22.00 horas) su último álbum, un trabajo forjado entre escenarios, versos y carretera

Por:Javier Esturillo
D’órdago durante una actuación anterior en el Teatro Cervantes. Foto: Serendipia Fotógrafos

El calendario musical de Linares suma una cita marcada en rojo para este viernes. El Garage Bar Elviris, ubicado en la linarense calle Joaquín Tenorio (Nueva), acoge la presentación de ‘Lo que se nos pasa por la cabeza’, el nuevo trabajo de D’órdago, un proyecto que ha ido creciendo lejos de los focos comerciales y que encuentra en el directo su principal carta de presentación.

La convocatoria, con entrada libre, abrirá puertas a las 21:30 y arrancará media hora después, en una noche que forma parte de una gira de alcance nacional y que sitúa a la ciudad como una de sus paradas clave.

El dúo linarense llega a este lanzamiento con el respaldo de un recorrido poco habitual para propuestas independientes. Más de 150 actuaciones por toda España han consolidado un sonido que no se limita a lo estrictamente musical, sino que dialoga con otras disciplinas. Sus integrantes, con pasado en formaciones como Fundido a Negro o Kultura de Bar, han construido una identidad en la que conviven el pulso del rock y una vocación escénica que se percibe tanto en la composición como en la puesta en escena.

Ese cruce de lenguajes tiene una de sus bases en la palabra. La vinculación con el circuito de Poetry Slam —con presencia en plazas como Jaén, Sevilla o Granada— ha dejado huella en el discurso del grupo, que incorpora la cadencia y la intensidad del verso a sus directos.

La participación de Pedro Cortés, con reconocimientos a nivel nacional en esta disciplina, refuerza una propuesta que se mueve con naturalidad entre el concierto y la performance. A ello se suma su incursión en el ámbito teatral, con la autoría de la música principal de la obra La Mantis, de Enrique Torres Infantes, o el reconocimiento a José Antonio Sánchez, “Joselillo”, premiado por la mejor música original en Loca, de Pedro Güido.

Carga simbólica

El nuevo disco, además, no se limita a lo sonoro. Su edición en formato cassette-USB recupera un soporte con carga simbólica y lo adapta a los hábitos actuales, en un guiño a la nostalgia que no renuncia a la funcionalidad. La respuesta del público ha sido inmediata: las primeras unidades se agotaron en cuestión de horas, obligando a una segunda tirada que confirma el interés generado en torno al lanzamiento.

Hay también una voluntad clara de control artístico. El álbum ha sido concebido íntegramente por la banda, desde la grabación hasta la mezcla y masterización, en un ejercicio de autogestión que refuerza la coherencia del resultado final. En ese proceso se han sumado colaboraciones que amplían el espectro del proyecto, con nombres del rock nacional como Poncho K, Oskar, de Debruces, o Noni, de Sínkope, junto a voces procedentes del ámbito poético como Manolo Chinato, Domingo Serrano o Joaquín Ortega Toro.

Sobre el escenario, todo ese recorrido se traduce en un espectáculo que no busca compartimentos estancos. El repertorio se despliega como un viaje en el que la música acústica convive con la teatralidad y la palabra recitada, alternando momentos de intensidad con otros de humor y cercanía. Una fórmula que ha ido afinándose con el paso de los conciertos y que encuentra en espacios como el Garage Bar Elviris un entorno propicio para el contacto directo con el público.

La cita de este viernes, más que una presentación al uso, funciona como una síntesis de ese camino recorrido desde 2019. Un proyecto nacido en Linares que ha ido tejiendo su trayectoria desde la carretera y los escenarios y que ahora regresa a casa con un trabajo que confirma su evolución y su ambición artística.

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